Satisfaciendo las necesidades humanas: en marzo redescubrimos los logros de la mujer

La nobleza, la abnegación y el desinterés de Barton fueron extraordinarios; un siglo después de su muerte, la organización que ella fundó continúa ayudando a las víctimas de la tragedia, la violencia y las tormentas. En vista de esto, lo que ella afirmó respecto a una de sus contemporáneas es notable: “El amor permea todas las enseñanzas de esta gran mujer, y es tan grande, creo yo, que desde nuestra perspectiva apenas podemos darnos cuenta de su grandeza, y al contemplar la historia de su vida no vemos otra cosa que altruismo y desinterés”.

Barton se refería a Mary Baker Eddy, integrante del Salón Nacional de la Fama de la Mujer. Al igual que Barton, la vida de Eddy estuvo consagrada a satisfacer las necesidades humanas. Pero la contribución de Eddy fue ayudar a la humanidad a encontrar la salvación, al igual que la salud. Tras pasar muchos años de su vida en oración y estudio consagrado de la Biblia, ella percibió que algo había estado perdido desde la época de los primeros cristianos. En la Biblia, especialmente en las palabras y obras de Cristo Jesús, encontró las leyes divinas que traen a la humanidad armonía, salud y santidad. Llamó a su descubrimiento Ciencia Cristiana.

Después de años de practicar esta Ciencia, y de sanar a otras personas por medio de la oración, Eddy escribió Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras, un libro del que se han vendido más de 9 millones de ejemplares y que ha ayudado a muchas personas a encontrar significado a la vida, e incluso recuperación de los efectos de accidentes y la curación de enfermedades.

Ella puso énfasis en la importancia del nombre que San Juan da a Dios —Amor— y en su libro asegura a sus lectores: “El Amor divino siempre ha respondido y siempre responderá a toda necesidad humana”.

Después de leer y estudiar su libro, personas de todas partes del mundo le escribieron a Eddy para agradecerle su contribución a la salud y al mejoramiento de la humanidad. Una de esas personas le escribió desde Irlanda: “Hace siete años sufrí un fuerte ataque de fiebre reumática y después otros dos menos intensos. Estos dejaron todo tipo de males detrás de sí —debilidad, estreñimiento crónico y varias otras cosas— de tal manera que a menudo con estos padecimientos la vida era una carga para mí y pensé que nunca encontraría alivio o recuperaría la salud. También había perdido todo amor a Dios y la fe en Él”.

Todo eso cambió cuando le presentaron Ciencia y Salud. “Me di cuenta un día de que había sanado”, continúa su relato, “que no había tomado medicinas en tres semanas y que mi cuerpo estaba perfectamente armonioso. La lectura de Ciencia y Salud me había sanado”.

A pesar de que la historia de la humanidad a menudo ha olvidado o disminuido la importancia de la mujer, marzo continúa revelándonos historias no contadas a menudo. En este mes de reconocimiento de las contribuciones de mujeres como Clara Barton, incluso en las artes, las ciencias, la teología, los deportes, y aun en el hogar y el servicio comunitario, es justo reconocer a Mary Baker Eddy y el efecto sanador que su libro Ciencia y Salud ha tenido durante más de 160 años.

Thomas Mitchinson escribe sobre la relación entre el pensamiento, la espiritualidad, la salud y las tendencias en ese campo como Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana.

Artículo publicado originalmente en Peoria Journal-Star, @pjstar