Los políticos y sus dichos en campaña

Diálogos con ‘El Negro Cruz’

Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, !!cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Santiago 3:5

Ahora que estamos involucrados en un auténtico frenesí de promesas, propias de los procesos electorales, es importante recurrir, como siempre, a las Sagradas Escrituras, para tener un panorama certero de lo que vamos a decidir cuando estemos frente a las urnas.

Es lógico que al asumir el poder quien resulte ganador de una campaña, los ciudadanos exijan que todo lo ofrecido por el flamante gobernante sea cumplido, es lo menos que puede suceder.

Sin embargo, es frecuente, que pasado cierto periodo de tiempo, descubramos con cierta congoja, que muchas de las promesas no se cumplen. Esta situación es lo que da paso a la desesperanza del pueblo, que ve ida la oportunidad de mejorar su calidad de vida en aspectos básicos como la seguridad y la prosperidad económica.

Ya lo hemos señalado en múltiples ocasiones, La Biblia es un Manual de Conducta, porque son las ordenanzas del Todopoderoso, para aquellos que buscamos con ahínco que nuestro nombre quede inscrito en el Libro de la Vida.

Por lo tanto, haremos una breve reflexión con base en los fundamentos bíblicos, de lo que, a nuestro juicio, deben asumir los aspirantes a ocupar una posición en los gobiernos terrenales.

Lo primordial es que deben cuidar su lengua, ya que un órgano tan pequeño en el cuerpo de los hombres, es capaz de causar grandes estropicios en el ánimo de la sociedad, lacerando con ello, la sana convivencia entre hermanos.

Recurrimos a Santiago 3:6-8 para explicarnos: “Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal”.

Derivamos el primer punto: no debemos utilizar la Palabra del Señor para fines aviesos, es decir, es una herejía recurrir a las Parábolas de Jesucristo  y buscar acomodarlas para intereses egoístas, si las usamos, es indispensable darles un sentido justo, no desviarlas con el objetivo de descalificar al adversario sin ton ni son. No perdamos de vista, que ninguno de nuestros actos está oculto a la mirada de Dios.

En segundo término: los candidatos no deben ofrecer cuestiones que son imposibles de cumplir, temas que sólo pueden ser resueltos por la voluntad superior de Dios. Cuando un político se considera con un poder redentor, en realidad está convirtiéndose en un falso profeta, circunstancia que se constituye en una ofensa muy grande al Todopoderoso, ya que buscan, ilusos, usurpar su lugar.

Abro un paréntesis y sobre el punto anterior, me remito a lo que nos dice Jeremías 23:16: “Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová”.

El tercer punto a subrayar es: la contienda no implica que los participantes por un lado hablen de su buena voluntad, sugieran la necesidad de convivir en paz y por el otro, estén sembrando escollos que al final, sólo desatan pasiones que no se pueden controlar. La cizaña se reproduce con la ayuda del enemigo de Dios, tengamos cuidado con ello.

Al respecto, nos dice Santiago 23:9-10: “Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así”.

En este sentido, hago un llamamiento a que todos nos manejemos en el ámbito de la prudencia y la sensatez, nuestro país está ayuno de tranquilidad. Como buenos cristianos, debemos cumplir los preceptos del Señor y no abonar en favor de los impíos.

Les recuerdo, para concluir, a todos los que participen en las campañas, la forma en que pueden ganar el favor de los electores manejándose bajo los designios de Jehová, nos enfatiza Santiago 23:13 “¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre”.

Me despido como siempre, sugiriéndoles con respeto, que estudien La Biblia. Gracias.