Hablar y enseñar con autoridad moral

Diálogos con ‘El Negro Cruz’

Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Mateo 7:28-29

En el actual contexto en que nos encontramos, todos los días escuchamos como las y los candidatos a un puesto de elección popular, se descalifican mutuamente, incluso, si proponen las mismas cosas, lo cual es un despropósito absoluto.

En este orden de ideas, es importante que sepamos distinguir entre lo que puede ser una ocurrencia y lo que, en sentido contrario, se puede constituir en una idea sensata que tenga posibilidad de realizarse para el bien de todos.

Por ello, las grandilocuencias deben quedar como eso: planteamientos locuaces que corresponden a personas que no tienen experiencia en el gobierno y que, además, tampoco cuentan con una formación profesional sólida, que les permita suplir  el desconocimiento de ciertas materias.

Así pues, lo que le da certeza a muchas de las ofertas de los contendientes, es la calidad moral, el conducirse con congruencia entre lo que se dice y se hace. Esta cualidad, es de gran auxilio para que nos ayude a discernir entre lo bueno y lo malo, no tan sólo para emitir nuestro voto, sino, para todas las decisiones que tomemos.

Es claro que el Padre Celestial es perfecto y nosotros sus hijos (lo que incluye a los políticos), debemos aspirar a ser como Él, aunque el reto es portentoso, no debemos renunciar a intentarlo. Como bien nos lo recuerda Mateo 5:48, cuando nos menciona lo dicho por El Salvador en el Sermón del Monte: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”.

Hago la anterior referencia, porque si los candidatos se conducen bajo los preceptos  de Yahvé, es que buscan ser como Él, por lo tanto, tal situación los dota de la suficiente autoridad moral, para ser escuchados con atención por la ciudadanía.

Para que tengan aún más claro lo anterior, revisemos lo dicho en 1Pedro 5:10: “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca”.

Es decir, sólo los que andamos en el camino del Señor podemos ser perfeccionados por su Gracia.

En este sentido, la historia de vida de las mujeres y hombres públicos que buscan gobernarnos, es lo que nos aporta luces en relación a lo que nos ofrecen. Ya lo decíamos en anterior reflexión ¿cómo creerle a alguien que afirma luchar contra la corrupción, si su biografía (o la de sus colaboradores) está comprometida con la realización de actos poco claros?

Soy respetuoso de las preferencias electorales que cada uno de ustedes tengan, lo único que recomiendo con modestia, es pensar con seriedad a quienes les vamos a otorgar el sufragio, porque de lo contrario, creamos grandes expectativas que al no verse cumplidas, provocan desencanto.

Como siempre hago, les recomiendo que acudan a las Sagradas Escrituras para que revisen las ordenanzas de Dios y escudriñen cuales ofertas de los aspirantes van en contra de las Leyes Divinas, eso es lo que debemos rechazar.  Así pues, un solo caso voy a mencionar, el de un señor que propone cortarles la mano a los ladrones.

Contestaré utilizando las palabras irrefutables de Jesucristo, leemos a Mateo 5:38-39: “Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.”

Lo que el Todopoderoso nos instruye con claridad, es que debemos mantener una actitud sensata, reflexiva y no recurrir, bajo el mandato de la ira, a una acción de venganza que satisfaga deseos impropios de un hombre o una mujer misericordiosa, que es lo que nos enseña El Señor.

Subrayo, los aspirantes a gobernarnos deben tener calidad moral y tal conducta, la podemos descubrir comparando sus promesas de campaña, con los textos de la Biblia, es la forma más inteligente, prudente y sabia, por la que podemos examinar todo lo que nos ofrecen para conseguir nuestro voto.

Nunca olviden lo que nos dice Proverbios 8:13: “El temor de Jehová es aborrecer el mal;
La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco”.

Me despido como siempre, sugiriéndoles con respeto, que estudien La Biblia. Gracias.