Hombres indolentes

 Debido a la desobediencia del hombre, como nos lo narran las Sagradas Escrituras en el libro del Génesis, Jehová, Nuestro Padre Celestial, tomo la decisión (sabia y perfecta, como todo lo que Él hace), de que los humanos tenemos que esforzarnos para salir adelante en la vida. Veamos.

En una reflexión anterior, comentaba que era necesario ayudar al que requiere, al que emprende un pequeño negocio, al estudiante de excelencia, a las viudas y huérfanos, a mujeres y hombres que buscan un mejor destino y migran de su tierra, en fin, todos aquellos que con dignidad y en el nombre de Dios, sudan para llevarse un pan a la boca.

Sin embargo, hay que admitirlo, tenemos ciertos hermanos y hermanas, que no son diligentes en el trabajo, son perezosos y esto los lleva a convertirse en una suerte de parásitos que viven a expensas de otro, ya sea por medio de la palabrería, ya sea por medio de la estafa, en cualquier sentido, fuera de las ordenanzas del Todopoderoso.

A este respecto, vale la pena recordar lo que nos dice el rey Salomón en Proverbios 13:4, iluminado por Yahvé, acerca de esta perniciosa conducta: “El alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada”.

En efecto, Dios nos ama porque somos sus hijos, por lo tanto, quiere lo mejor para nosotros y una forma de convertirnos en hombres de bien es el trabajo. Así como delinquir nos conduce por caminos torcidos, la holgazanería no redunda en nada bueno.

Tenemos la obligación y necesidad de ser disciplinados, lo cual, contrario a lo que se piensa, nos llena de alegría, eleva la autoestima, en virtud de que es bonito, al llegar la noche, hacer un repaso de todo lo que hicimos y, darnos cuenta, que fuimos productivos. Todo esto es una bendición del Señor, porque si no somos creativos o estamos muertos o somos unos golfos.

Hay que trabajar con laboriosidad y no buscar ganancias pretendiendo cambiar ‘espejitos por oro’, es decir, obtener dinero por medio del engaño. Recurriendo a las palabras que usamos en la calle diríamos que: hay que sobarse el lomo. Insisto, tal decisión es correcta, porque bien lo dice Proverbios 12:24: “La mano de los diligentes señoreará; Mas la negligencia será tributaria”.

Lo he dicho una y mil veces: son tiempos complicados, la economía no prospera al ritmo que deseamos, por lo tanto, debemos reforzar nuestra Fe en el Señor y no flaquear, no tener miedo para lograr un ánimo vigoroso que debe ser renovado todos los días, además, de encomendar nuestros actos al Creador, debemos clamar a Él, vivir bajo sus preceptos.

Trabajar duro, es lo que el Padre nos pide, por lo tanto, si aspiramos a que nuestro nombre este en el Libro de la Vida, es indispensable que cumplamos con sus enseñanzas, no esquivarlas por negligencia.

El anterior párrafo, se suscribe a lo que nos refiere Hebreos 6:11- 12 con relación a mantener la Fe sin quebrantos y no caer en la indolencia: “Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”.

Cumplamos con lo que nos toca, no invoquemos ‘milagros’ para no trabajar, el Todopoderoso siempre está detrás de nosotros para que no nos falte lo esencial, recordemos lo que nos dice el Salomón en el Salmo 91:1: “El que habita al abrigo del Altísimo, Morará bajo la sombra del Omnipotente”.

Saquemos la casta y hagamos nuestra parte, Dios tiene un plan para todos.

Para concluir, pongo a su consideración los siguientes versículos, escudríñenlos, redargúyalos:

“Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio; La cual no teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor, Prepara en el verano su comida, Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento”. Proverbios 6:6-8

“La mano negligente empobrece; Mas la mano de los diligentes enriquece”. Proverbios 10:4

“El alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada”. Proverbios 13:4

“También el que es negligente en su trabajo Es hermano del hombre disipador”. Proverbios 18:9

“El perezoso no ara a causa del invierno; Pedirá, pues, en la siega, y no hallará”. Proverbios 20:4

Me despido como siempre, sugiriéndoles con respeto, que estudien La Biblia. Gracias.