ROMPECABEZAS

ROMPECABEZAS

Cómo así

que el amor se desgasta

como la mezclilla

o esa banqueta donde el transeúnte

pasa todos los días a comprar la tortilla.

 

Habrá un horizonte

donde lo eterno permanezca

en las esporas del tiempo

y un alma que se cure con la sonrisa

furtiva de una Monalisa.

 

Qué muro tan atroz

aquel que nos divide,

cuánta indecisión venda la mirada

y este corazón incomprensible

que galopa sobre el filo de un cuchillo

y no quiere sangrar con las  espinas.