DESAHOGO

 Nada queda de mí,

sólo este hastío tatuado de ayer.

Nada queda,

sólo este hueco de angustia

y soledades,

desahogo de tribulaciones,

el correr de mi sangre coagulada,

este llanto que estrangula mi garganta.

 Nada queda,

sólo este desasosiego de mi voz que se quiebra,

Esta cicatriz que expulsa pus.

 Nada llena este vacío;

todo se gangrena,

se va en el bostezo de la tarde,

cántaro de llagas y tropezones,

el traspié de un suspiro que se clava.

Maldita la culpa que me extorsiona,

cuánto pesar hay en mis venas

y esta soledad que me traiciona.