Sociedad civil ejemplo de organización y solidaridad

Sociedad civil ejemplo de organización y solidaridad

Karen Castillo Castillejos

CIUDAD DE MÉXICO, 21 de Septiembre (AlmomentoMX).- Treinta y dos años después se repiten los acontecimientos, la Ciudad de México vuelve a ser escenario de crisis pero también de solidaridad y nuevamente es la sociedad civil la que protagoniza los acontecimientos.

Por las calles de la Ciudad de México, se observan pequeños y grandes grupos de personas que caminan buscando sitios en las que sus manos y sus herramientas sean útiles para salvaguardar la situación.

Los cascos, los chalecos, los picos y las botellas son los utensilios que acompañan a los voluntarios que se disponen a ayudar a pesar del fuerte olor a gas o de la poco e inclusive nula iluminación de algunas áreas de la metrópoli.

En medio del acontecimiento, los desconocidos se alinean para pasar de mano en mano alimentos y medicamentos necesarios en las zonas de derrumbe, sitios en lo que también aprenden nuevas formas de comunicación, en la que puños o manos extendidas adquieren gran significación.

Son los voluntarios quienes se convierten en los ídolos de una pequeña que reparte comida alrededor de la calle Ámsterdam y acompaña cada emparedado con un dibujo que tiene la leyenda “Son mis héroes”.

Así es como el desastre se convierte en el mejor escenario para un niño que desea ser superhéroe y que convencido por la palabras de su padre, sabe que cargar con cubetas e impermeable es la mejor forma de entrenamiento.

Frente a estos ejemplos de solidaridad, desafortunadamente aparecen los que roban, los que deciden que es una oportunidad para tener una imagen poco común en sus redes sociales y los que difunden información sin comprobar la fuente provocando alarma.

Y por su puesto ni hablar de “nuestros políticos” que se niegan a repartir recursos para los damnificados por una supuesta defensa de una ley electoral de la que por primera vez, son muy respetuosos.

A 32 años de uno de los acontecimientos que marco la historia de la Ciudad, parece que se construye una nueva clase de conciencia en la que aquellos que han vivido dos e inclusive tres terremotos continúan apoyando y acompañado a los más jóvenes.

La experiencia es una muestra de  que la organización es posible y que asumir la responsabilidad de nuestros propios espacios y derechos fortalece a una sociedad civil concebida para construir aquello que nadie más puede ofrecer.

AM. MX/kcc