La ciencia contra Trump; científicos llaman a marcha

La ciencia contra Trump; científicos llaman a marcha

 

Foto: AP

CIUDAD DE MÉXICO, 26 de enero (AlMomentoMX).- Mientras Barack Obama era el presidente que escribía en revistas científicas e impulsaba proyectos, Donald Trump está en guerra contra los datos. Y como sin datos no hay ciencia, un grupo de científicos han decidido hacer frente a su nuevo mandatario.

Frente a la censura y la manipulación de sus resultados, científicos estadunidense realizaron un llamado para marchar en una manifestación masiva en la capital del país, Washington, y en otras partes del país.

“Los políticos que devalúan el conocimiento se arriesgan a tomar decisiones que no reflejan la realidad y deben rendir cuentas. Un Gobierno estadunidense que ignora la ciencia para impulsar agendas ideológicas pone al mundo en peligro”, expresaron los organizadores de la marcha en su convocatoria

El lunes, un grupo de científicos abrieron un grupo privado de Facebook y una cuenta de Twitter para organizar la marcha. Dos días después, la primera tenía más de 300 mil miembros y la segunda cerca de 55 mil seguidores. La reacción de apoyo de tanta gente sorprendió a los científicos, quienes aún no tienen una fecha definida para la marcha.

La administración de Trump ha negado sistemáticamente la existencia del fenómeno del cambio climático, ha recortado presupuestos destinados a la ciencia y ha prohibido a las agencias científicas hacer públicos sus hallazgos.

En un blog abierto para exponer los detalles de la Marcha por la Ciencia, el grupo organizador expresó: “Estamos trabajando en la organización de una Marcha por la Ciencia en Washington, D.C. y a lo largo de los Estados Unidos. Aún no tenemos fecha, pero la programaremos a la mayor brevedad posible y la anunciaremos. Aunque esto es una marcha, esperamos que se convierta en el inicio de una lucha por la ciencia en la política. Mutilar los fondos y prohibir a los científicos hacer públicos sus descubrimientos —realizados con impuestos— es absurdo y no puede ser tolerado”.

Los organizadores se inspiraron en el éxito de la marcha de las mujeres, que se celebró la semana pasada y que se convirtió en la más multitudinaria de la historia de Estados Unidos.

“Esto no es una cuestión partidista. La gente de todo el espectro político debe alarmarse por estos esfuerzos para negar el progreso científico”, asegura Caroline Weinberg, una investigadora médica que está ayudando a organizar la marcha.

“Nunca ha sido tan importante para los científicos de todos los campos unirse y conseguir que su voz sea escuchada por Gobierno”, publicaba la cuenta que organiza la marcha.

La participación está abierta a todo el mundo: “Algunos han preguntado si los no científicos pueden marchar. ¡La respuesta es sí! Todos los que creen en la ciencia empírica pueden (y deben) marchar”, aseguran los organizadores.

Además, los activistas de People’s Climate March (Marcha Popular sobre el Clima), que lograron en 2014 una gigantesca manifestación (300 mil personas en Nueva York) para concienciar sobre el cambio climático, han convocado a una nueva marcha para el 29 de abril en respuesta a “la agenda anticlimática de Trump”.

De acuerdo con la agencia AP, todos los informes y estudios científicos de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) tendrán que pasar por las manos de Trump antes de hacerse públicos, algo que está prohibido según la propia política de integridad científica de la EPA, pues los datos científicos son sagrados y si pasan antes una revisión partidista quedan por completo en entredicho.

Además, el presidente eligió para gobernar la EPA a un negacionista del calentamiento climático, Scott Pruitt, que como fiscal de Oklahoma tiene un largo registro de acciones contra la EPA y en favor de empresas contaminantes.

La administración Trump también prohibió a las agencias ambientales y a sus empleados toda comunicación directa con el público, impidiendo que se manifestaran sobre la ciencia del cambio climático. De pronto, varias cuentas oficiales de organismos públicos comenzaron a realizar un gesto simbólico de resistencia: publicar mensajes sobre al calentamiento en sus cuentas de Twitter.

Dicha resistencia la lideraban las cuentas de los Parques Nacionales, con el Parque de Badlands (literalmente, malas tierras) de Dakota del Sur como abanderado. Sus tuits criticando al Gobierno y resaltando los graves problemas que asedian a la Tierra fueron borrados.

En su lugar, nacieron nuevas cuentas de esta resistencia tuitera, alternativas a las de las agencias oficiales del espacio (NASA), la Atmósfera y el Océano (NOAA), la EPA, los Institutos Nacionales de Salud (NIH), el Centro de Control de Enfermedades (CDC), la Administración de Alimentación y Medicamentos (FDA) y, por supuesto, los beligerantes Parques Nacionales.

Desde esas cuentas siguen informado sobre el estado del planeta y animando a los ciudadanos críticos a compartir su lucha contra las intenciones de Trump y sus subordinados. Algunas de esas cuentas se están externalizando para evitar una caza de brujas entre los empleados públicos que se decidieron a abrirlas desde organismos como la NASA o la EPA.

AM.MX/dsc