PEMEX, ENTRE LA NEGLIGENCIA Y EL DESMADRE

PEMEX, ENTRE LA NEGLIGENCIA Y EL DESMADRE

 

Ayer la noticia alterna a la tragedia de PEMEX, la del desmadre, fue la aparición de Wolverine, el famoso Guepardo de los X-Men, entre los evacuados de la Torre de Pemex. Era una persona común y corriente seguramente muy fanático del antihéroe de Marvel creado por Stan Lee, que se peina, rasura y hasta usa ropa muy similar. La tragedia era que una explosión de alta dimensión, captada hasta por una cámara web a 5 kilómetros de distancia desde la Torre Latinoamericana. 25 muertos era el dato preliminar hasta la medianoche, dado por un secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, invadido por el pánico escénico.

Esta mañana de viernes 1 de febrero de 2013, el número ascendió a 32 fallecimientos.

Dentro de las primeras versiones oficiales, ofrecida por la paraestatal, era que había ocurrido “una explosión en el edificio B2 del centro administrativo. Hay lesionados. Hubo daños en la PB y mezannine”. Incluso se atrevió a decir que era una falla en el suministro eléctrico.

A la medianoche de este 31 de enero se desconocía cuáles eran los motivos de la explosión, dando paso a una madrugada demasiado larga para quienes todavía no tienen noticias de sus seres queridos. Una noche fría donde los cuerpos de rescate se internan, temerosos, entre los escombros que parecen frágiles y nada fuertes a lo que asemeja una de las torres más emblemáticas del Distrito Federal.

Su director, en gira en por Asia. Los ejecutivos regularmente ganan la millonada y nunca están en sus oficinas. Argumentan giras de trabajo.

Según datos proporcionados anoche por un asustadizo Osorio Chong, a la Torre de PEMEX entran diariamente cerca de 10 mil personas. Datos de internet refieren que tiene una altura de 214 metros con 54 pisos, además de 8 niveles subterráneos de estacionamiento con más de 2,500 cajones disponibles. Es considerado un edificio inteligente dada su tecnología de punta, además de contar con su propia seguridad y ser la sede la industria más importante del país.

La importancia de PEMEX es indiscutible, pero al calor de la tragedia, el diario Milenio da a conocer un detalle importante: Petróleos Mexicanos advirtió desde 2008 a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público que requería de recursos presupuestales para la adquisición de equipos tecnológicos que pudieran evitar este tipo de siniestros, pero le fueron negados los mismos.

El rotativo señala: “De acuerdo a una investigación hecha por Milenio  basada en documentos oficiales de la secretaría de Hacienda, Pemex le reportó a la SHCP que no contaban con suficientes equipos tecnológicos que le permitieran prevenir actos hostiles en contra de la empresa, por lo que se hacía necesario la adquisición de equipos detectores de explosivos y la ampliación del equipo cerrado de televisión del centro administrativo de Pemex. Después, en 2010, Pemex vuelve a advertir a SHCP que le conceda presupuesto porque no tenía equipos suficientes para prevenir incendios o explosiones. “En lo referente a los sistemas de protección contra incendios de los edificios, cuentan ya con más de 20 años de vida útil y presentan ya un deterioro considerable, y un aumento en los mantenimientos correctivos, lo cual no cumple con los requerimientos y necesidades de los edificios mencionados”, dice un documento.

Subraya: “En 2011, renovó la petición para sustituir los detectores de humo y una vez más la Secretaría de Hacienda no se lo aprobó. Esto quiere decir que de 2008 a 2011, la paraestatal no recibió el presupuesto para mejorar sus medidas de seguridad.

LA SOLIDARIDAD “MEXINACA” Y SUS POLÍTICOS MENTIROSOS

Lejos está de la solidaridad que se ve en pueblos como el gringo, donde a cada tragedia le hacen conciertos y lutos nacionales (a excepción de las balaceras, que ya es el pan de cada día en esa tierra de locos por las armas). Aquí lo primero que se piensa es que como son petroleros, están totalmente amparados. Podrán hacer demandas millonarias a PEMEX y todo resuelto.

A estas alturas, en una situación de 32 muertos y una tragedia que, al parecer, podría haberse evitado dada la negligencia de la Secretaría de Hacienda, los mexicanos estamos más inmersos en las teorías de conspiración y la forma típica de buscarle humor a todas nuestras tragedias. Reírnos de la muerte, sea propia, sea ajena, porque somos dados al desmadre.

#ElWolverineDePemex fue el hashtag (tema) más visto durante el Twitter, junto con #TorreDePemex, y hacía referencia a una persona que prácticamente estaba vestida y disfrazada como el superhéroe en las películas recientes de superhéroes.

También salieron a relucir las típicas teorías de conspiración que apuntan a que algún ser malvado, de izquierda, derecha o centro, habría colocado un explosivo en el cuartel general de la industria más emblemática de este país.

Lo último no tendría nada de raro, pues fue la misma autoridad quien dio la pauta para hacer pensar que hubo un atentado terrorista contra la Torre de PEMEX: momentos después de la tragedia, hubo una revisión extraordinaria para buscar explosivos en el Palacio Legislativo de San Lázaro, dando pie a las versiones que se trataba de un operativo antiterrorista.

Otras versiones indican que empleados de la misma torre habrían opinado que este desastre iba más allá de una simple acumulación de gas o falla eléctrica, dada la magnitud de la explosión. Que podría haber un explosivo o algo que desencadenara tan potente detonación. Que no se ha reportado que se oliera a gas y mucho menos creen que un transformador o un clima haya causado tan fuerte estallido.

PEMEX, LA OPACA

La realidad es que ahora existe una sociedad informada y los medios para que no se le engañe fácilmente. Que no son tiempos donde le dices al mexicano que un animalito llamado Chupacabras anda rondando en el país o que una jauría de perros asesinos seriales anda matando gente en Iztapalapa, porque sencillamente ya nadie le cree a la clase política tan mentirosa.

Menos aún cuando es sabido que PEMEX tiende a minimizar y a esconder la información. En el sur de Veracruz, donde se asientan varios complejos industriales, es sabido que la paraestatal oculta o informa parcialmente cuando existen siniestros, y que la información se burocratiza, pasa por demasiados filtros y al final sólo comunican lo que les conviene, censurando a sus propios empleados bajo amenazas.

No hay indicio alguno de que este fuese un caso contrario a la historia de PEMEX de ocultar sus desastres: es esa la verdadera prueba del gobierno de Enrique Peña Nieto, romper con esa tradición de ocultamiento oficial.

Aunque el caso de la niña Paulette sigue vigente, vaya usted a saber con qué saldrán en este caso que ha enlutado a la nación.

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