El espectáculo del mini gobierno

El espectáculo del mini gobierno
 
Miguel Ángel Yunes Linares, gobernador del estado de Veracruz
 

¿Un fiscal y gobernador que imponen sus reglas no es censura también? Nada cambia para la prensa veracruzana. Infortunada política que lanza una venenosa advertencia en donde el gobernador, señala específicamente a tres periodistas, acusándolos de estar infiltrados con el narcotráfico y la delincuencia organizada. Sin citar nombres, su imprudencia no tan sólo le pone ‘el dedo’ a los supuestos involucrados, sino  también a la prensa en general, pues señalar sin mostrar pruebas, etiqueta y expone a los todos los comunicadores a ser víctimas de un suceso peligroso. Al parecer al ejecutivo estatal y todo su sequito [incluido el fiscal General del Estado] los periodistas le inquietan y le molesta; por ello arremete en su contra.

Su mini gobierno se ha convertido en un estandarte de la corrupción también. Si bien es cierto que con la llegada de Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa en el poder, el estado se desestabilizó en todos los rubros al grado de lo que actualmente se vive. No podemos dejar de señalar que la irresponsabilidad del actual ejecutivo comienza por el tipo de “política” y no en su capacidad para gobernar un estado con miles de problemáticas. Yunes Linares se ha concentrado en sus “amarres” y no en lo que realidad el pueblo veracruzano necesita. Esa estrategia ha provocado una inestabilidad económica sin precedentes, desempleo y la muerte de muchas personas que diariamente son víctimas de la delincuencia organizada que domina e impera en el estado.  

Un gobierno en donde las viejas prácticas fidelistas-duartistas se aplican al por mayor. Un mini gobierno de incapacidades, porque son muy contados los servidores públicos con carrera y conocimientos que despachan dentro de él; convirtiendo el palacio y dependencias administradas por el yunismo, en una cuna de gente sin experiencia. Un mini gobierno en donde Yunes Linares se rodea de puros ‘funcionarios’ flaquitos, riquitos, blanquitos, “ignorantitos”, los cuales lo veneran como si este fuera un Dios. Por ello, Veracruz está dando tumbos y los resultados son verdaderamente desastrosos.

Yunes Linares no está gobernando. Realmente lo único que se encuentra realizando son puras relaciones públicas con el gobierno de Enrique Peña Nieto, con la intención de fortalecer su mandato en el 2018. Sus viajes constantes a ver al presidente de la República y a su gran amigo Miguel Ángel Osorio Chong, son para establecer la estrategia concerniente a Javier Duarte de Ochoa. Por ello la inmunidad a Karime Macías Tubilla quien se encuentra gozando del dinero de los veracruzanos en Europa. Por ello, jamás se le han congelado las cuentas bancarias a la señora Macías, su familia y a la de Javier Duarte de Ochoa. Continúan viviendo como virreyes.

El mensaje mediático que ayer mismo el mandatario estatal realizó en las redes sociales y ante los medios de comunicación, donde le solicita a Raúl Cervantes Andrade, Procurador General de la República (PGR) lo acepte como testigo de hechos en contra de Javier Duarte de Ochoa es manifestando tener en su poder unos audios donde existen conversaciones que el ex gobernador sostuvo con sus cómplices, quienes fueron los que saquearon al estado. Endeble decisión protagónica y desesperada, cuando se sabe que Jorge Winckler Ortiz, su leal y amigo Fiscal General del Estado, no supo o no quiso integrar los expedientes en su contra  para así dar oportunidad que Javier Duarte de Ochoa salga de la cárcel. No dudamos que la orden para que así se hiciera haya sido de parte de Peña o de Osorio Chong, por ello, Yunes Linares jamás ha acusado a Enrique Peña Nieto de ser el principal saqueador de las arcas del estado de Veracruz, cuando se sabe que esa es la línea de investigación.

Todo un mensaje, pues es técnicamente es lo que los ciudadanos quieren escuchar de un gobernador. El problema es que aún los habitantes del estado de Veracruz están esperando que Miguel Ángel Yunes Linares conecte su discurso con el contexto social. Veracruz padece una crisis de seguridad insostenible. Diariamente personas decapitadas, secuestradas, robadas de su patrimonio con lujo de violencia y una policía rebasada, que aunque esté a unos cuantos metros de la escena del crimen y hasta en muchos momentos ser testigo ocular del atraco, cierra los ojos y es omisa, ya sea por miedo o porque sus elementos están coludidos con la delincuencia organizada.

No existe compromiso ni para resolver lo más simple. Desde su llegada al poder, tanto él como sus colaboradores se han dedicado a operar políticamente hablando, para beneficiarlo a él, a sus hijos y a sus más cercanos colaboradores. La supuesta “limpieza” en las dependencias administradas por el gobierno, donde detectarían a los dos mil aviadores que Duarte mantenía en su gobierno, fue una justificante para instaurar una ‘cacería de brujas’ en contra de los burócratas que si trabajan en el gobierno del estado. Los aviadores con padrinos endebles cayeron, pero fue un mínimo porcentaje, pero a quienes verdaderamente corrieron fueron a empleados comprometidos, con presencia en sus oficinas, con cargas laborales y con muchos años de antigüedad. Ellos fueron quienes salieron expulsados para poder abrirles espacio a los ‘flaquitos-inútiles-ignorantes’ con desconocimiento absoluto en la función pública.

Indudablemente el gobierno yunista le está quedando muy mal a los ciudadanos, quienes están pagando su nulidad, con lágrimas de sangre, por la violencia tan espeluznante que existe actualmente en la entidad.