El país de las maravillas

El país de las maravillas

@iusfilosofo

 Ha pasado una semana desde que la nota del The New York Times, firmada por Azam Ahmed y Nicole Perlroth, confirmara que desde el gobierno se espía a los activistas y periodistas, además de abogados defensores de ciertas causas. A partir de ello, las respuestas no se hicieron esperar y desde la denuncia pública hasta la presencia en redes sociales la bandera del #GobiernoEspía se hizo presente.

La respuesta del señor de Los Pinos y sus muchachos fue cínica y provocadora: denunciar ante la instancia que está acusada de espiar, es decir la PGR. Ahora sabemos -por información de Proceso-  que para que el Pegasus pudiera llegar a México hubo un personaje involucrado, Rodrigo Ruiz Treviño, a través de la empresa Balam Seguridad Privada, una de las intermediarias que vendió el malware al gobierno mexicano.

Después de una semana, ni el director del CISEN, ni el procurador, ni el secretario de gobernación han presentado su renuncia. Seguimos viviendo en el país de las maravillas. Donde quien tiene pruebas que las presente y que acuda ante las autoridades. El discurso del viejo priista que se sabe impune, y por ello llama y reta a que se presenten pruebas, es más, se indigna por el simple señalamiento. De ese que pertenece a la generación de priístas que se niegan a morir.

Y sí, en el país de las maravillas, basta con la expedición de la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes –que hoy entra en vigor-; en este país de las maravillas, basta con desaforar a la flamante Eva Cadena para calmar las aguas.

En este país de las maravillas, que aparezcan los restos del periodista Salvador Adame Pardo, -director de Canal 4Tv- de Nueva Italia, municipio de Múgica en Michoacán es producto de nuestra imaginación. También es producto de nuestra imaginación que ayer en Sinaloa, en el restaurante Mar and Sea, propiedad del ex gobernador de Sinaloa Juan Sigfrido Millán Lizárraga (1998-2004), un comando armado haya secuestrado a un número aún no determinado de hombres.

En el país de las maravillas es irrelevante el dolor de la madre de un normalista desaparecido quien afirma que “Mil días representan un largo caminar de dolor y de incertidumbre para nosotros”. En este país de las maravillas, es posible la unión del PAN y PRD de cara a la elección presidencial de 2018. Una alianza pragmática que tiene buenas intenciones, pero que en la realidad no se concretará.

Este es el país de las maravillas que Peña nos quiere seguir vendiendo, el del respeto a los derechos humanos, el de la libertad de prensa, el de la estabilidad social, el del crecimiento económico, el del estado Democrático de Derecho, el de las alternancias pírricas y las alianzas artificiales. ¿En qué parte de este país de las maravillas viven ustedes?

Por hoy es todo nos leemos la próxima. Carpe diem.