ADIÓS MEADE

ADIÓS MEADE

Manchado por un pasado que algunos se niegan a reconocer, pero cuyas consecuencias vemos todos los días, el candidato del PRI -que siempre se dijo no priista- finalmente soltó el mensaje que ya se sabía desde hace algunos días y del cual únicamente se esperaba confirmación, el porro Enrique Ochoa Reza se fue como llegó a la dirigencia nacional del PRI, sin pena ni gloria.

Manchado por su pasado y presente tecnócrata, José Antonio -el autodemominado no priísta- afirmó que fue él quien tomó la decisión de que Ochoa dejara la dirigencia del PRI y ya envalentonado sostuvo que en breve anunciará cambios en su equipo de campaña, y también a su estrategia de comunicación. ¿Pensará en comprar más bots?

Empujado por su astigmatismo político, sigue sosteniendo que ganará la elección presidencial el próximo 1 de julio, a pesar de que está a 31 puntos de Andrés Manuel  López Obrador. Sabedor de su derrota inminente, el autodenominado no priísta, no ha invertido el tiempo que le dan los medios para hablar seriamente de su propuesta, sino que se ha ocupado de atacar al puntero en las preferencias electorales.

Desangelado y bajo la protección de medios incondicionales que siempre lo ponen en sus primeras planas y en sus titulares informativos –hoy mermado porque su más fiel testaferro Ricardo Alemán ha sido echado de dos medios informativos- Meade Kuribreña ve como un privilegio que el más atrasado de los priistas René Juárez Cisneros, sea el nuevo dirigente del PRI.

El candidato de “Todos por México” no ha ganado un solo round, pidió durante semanas debatir con Andrés Manuel y este simplemente lo ignoró, quiso tomar la delantera con un 7 de 7 y sencillamente fue intrascendente, utilizó el debate para atacar a AMLO y su estrategia no le resulto. Él y los suyos ahora utilizan una estrategia de miedo para amenazar a los electores de los riesgos de votar por “El peje”.

El destino de Meade Kuribreña parece ser solo uno, perderá la elección y dejará de vivir de la administración pública, acabará su vida de burócrata de primer nivel que le han servido de fachada para hacer negocios a él y su familia. Pasará a la historia como el candidato del tercer lugar, ese que a pesar de contar con el apoyo de la presidencia, perdió la elección.

Sin gracia y como un verdadero personaje gris, Meade sigue sin encontrar la fórmula ganadora, aun en los foros ad hoc, no levanta simpatías, va a la televisión y le preguntan si tiene un libro y responde que sí pero que no sabe el título, su “voy derecho y no me quito, hasta la victoria” no lo convence ni a él mismo. Los días políticos de Meade están contados, sin pena ni gloria terminará el candidato que le pidió a lo más atrasado del sindicalismo mexicano que lo hiciera suyo. Adiós Meade.

Samuel Hernández Apodaca @iusfilosofo

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