CANDIDATOS SIN CAMBIO

CANDIDATOS SIN CAMBIO

Tras el segundo debate presidencial, no se observan cambios significativos en las preferencias electorales, los ciudadanos consultados por las encuestadoras siguen manifestando sus simpatías por Andrés Manuel. Del debate podemos observar las medidas desesperadas de quienes no tienen los mejores resultados en sus números, tanto Ricardo como José Antonio confrontaron con su presencia al candidato de la Alianza Juntos haremos historia. Los dos buscaron una respuesta que al final no encontraron.

A pesar de que no estuvo Margarita Zavala, fue una noche larga de debate, moderadores dinámicos –que en más de una ocasión pusieron en su lugar a los candidatos-, presidenciables con espacios diferentes, ambiente de confrontación, pero lo cierto es que faltó profundizar en las propuestas, tomar con seriedad a los asistentes y buscar una forma diferente de ganar simpatías sin necesidad de recurrir al ataque contra AMLO.

Comentaba la semana pasada, que en cualquier democracia madura y con los resultados de las preferencias electorales que casi todos conocemos, los candidatos con menos de 20% de intención del voto en este caso José Antonio Meade y Heliodoro Rodríguez, e incluido en segundo lugar, Ricardo Anaya, deberían sentarse a la mesa para construir un gobierno de transición, y de ser posible de coalición.

Lo que observamos el fin de semana pasado fue un debate de candidatos –todos hombres- y el “Bronco”. Candidatos sin cambios, sin sorpresas, sin novedades de fondo. Heliodoro Rodríguez, con la misma línea discursiva, la misma actitud, con ocurrencias como bandera de su candidatura, con los clichés ya conocidos.

José Antonio Meade, bautizado en Twitter como el “doctor formol” buscó –sin lograrlo- ganarle el lugar de porro a Ricardo Anaya y confrontar a López Obrador, pero sus intervenciones una tras otra no consiguió transmitir el entusiasmo necesario para mover los números a su favor. Más allá de manotear y golpear la mesa de Andrés Manuel, José Antonio pierde con el debate y parece que su tendencia es a la baja.

En el caso de Ricardo Anaya, mantuvo su estrategia de golpear a López Obrador y tratar de conseguir preferencias electorales a partir del manejo en redes de “ganamos el debate”, volvimos a ver a un Anaya provocador, por momentos impulsivo, que se centró en descalificar el ejercicio de gobierno de Andrés Manuel. No hubo más sorpresas de ese lado, pero recurrir a la portada de revista Proceso, ya tuvo consecuencias en redes.

López Obrador no estuvo en su mejor momento, si bien fue el único que recibió una andanada de ataques de los tres adversarios, es cierto también que vimos a un López Obrador que no buscó mover mucho el escenario, aunque se llevó la noche por esconder la cartera frente a Ricardo Anaya y llamarlo “Ricky Riquín Canallín” aún es necesario que busque consolidar sus referencias electorales en ciertos sectores sociales, y que sin duda se prepare mejor para el siguiente debate.

El cual por cierto será en Mérida Yucatán, el próximo 12 de junio, veremos si los candidatos cambian sus estrategias frente a los electores o simplemente se mantienen como candidatos sin cambio.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

Samuel Hernández Apodaca / @iusfilosofo

Las ideas y opiniones aquí expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan el punto de vista o la línea editorial de Informaver y Arcadeleer. Respetamos y defendemos el derecho a la libre expresión.