¿QUIÉN DIABLOS ES MEADE?

¿QUIÉN DIABLOS ES MEADE?

El fin de semana pasado tuve oportunidad de asistir a un par de comunidades alejadas de la mancha urbana, allí donde el café de la marca transnacional es sustituido por el café de olla, donde el gas natural es cambiado por la leña, y donde la gente se conoce y te saluda aún sin saber tu nombre. Donde los habitantes -tuvieron que comprar desde antes de la televisión digital- antenas para recibir señal de televisión abierta, y donde la señal de telefonía celular aparece intermitentemente, a pesar del compromiso de una empresa de poner antenas para la mejor recepción.

En la comida, llegó el momento de hablar de política. Queda claro que la gente conoce solo a algunos de los candidatos; por ejemplo, los que buscan la presidencia municipal, pero no conocen a los candidatos a diputados locales y mucho menos a los federales, “ya no hablemos de los senadores, esos nunca se han parado por aquí” expresó un habitante. Nadie ha visto ningún debate, para esas cosas no se tiene tiempo, “hay que trabajar”. Y aunque los habitantes no han visto los debates, si han escuchado hablar de ciertos  candidatos, de Andrés Manuel se expresaron bien, lo conocen de años y le dieron calificativos de “honesto”, “valiente” y “hombre de palabra”. De Ricardo, lo empiezan a conocer, no les gusta su sonrisa, les parece “falso”. ¿Y de Meade? Nadie lo ubica “¿Quién diablos es Meade?” “¿de qué partido es?”, preguntaron. Uno de los presentes me expuso que como el PRI ya está en el gobierno, los olvido hace años y ellos se olvidaron del PRI.

Fue como regresar en el tiempo, ver que la gente aún conservaba en sus ventanas las calcomanías con el rostro de Roberto Madrazo- Candidato presidencial priista de hace 12 años-. Después, ya nadie de ese partido los visito, quizá porque alzaron la voz cuando se quiso atentar contra la dignidad de esa comunidad, porque en alguna ocasión alcanzaron al gobernador para exigirle que cumpliera sus promesas de campaña.

¿Quién diablos es Meade? fue la pregunta, ¿Y cómo responderla? Diciendo que Meade es el candidato “no priista” -como él se definió- pero que practica mejor que nadie la cultura del príista prototipo; contestando que es el candidato que desde su designación ha ocupado el tercer lugar en las preferencias electorales; afirmando que es el personaje gris, que no motiva ni a su propio equipo de campaña; sosteniendo que es el responsable de la política económica que consolidó las desigualdades durante este sexenio; ¿Recordando que, por más que lo niegue, es el autor intelectual del gasolinazo?

¿Quién diablos es Meade? ese personaje que no sale de su nicho de confort y prefiere encuentros cerrados y controlados. ¿Quién diablos es Meade? ese que ha basado su campaña en ataques a Andrés Manuel López Obrador pretendiendo restarle puntos. ¿A que Meade recordarles? ¿Al burócrata de carrera, o al candidato priísta más obeso de la historia política contemporánea? Meade, el que inventó su 7 de 7, o el Meade cuyos antecedentes familiares son de abusos y atropellos a los más desprotegidos.

Meade, el hombre cuya candidatura nació muerta o el que dice “me los llevo de calle a todos”; Meade el de los desvíos en SEDESOL o el que simplemente tiene que soportar una candidatura que no pensó le costaría tanto; Meade el que pidió a los priistas más atrasados lo hicieran suyo, o el Meade a quien Los Pinos ya le dio la espalda. Meade quien dice ser el futuro o el que representa el modelo neoliberal de siempre ¿Quién diablos es Meade? Preguntaron los habitantes y quizá en algunos meses la pregunta será ¿Quién diablos fue Meade?

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

Las ideas y opiniones aquí expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan el punto de vista o la línea editorial de Informaver y Arcadeleer. Respetamos y defendemos el derecho a la libre expresión.