EL DEBATE SE ARMÓ

EL DEBATE SE ARMÓ

Desconozco si les pase a mis compañeros profesores, pero mis alumnos en casi todas las asignaturas que tengo oportunidad de impartir, indudablemente tocan temas de coyuntura y en estas últimas semanas el tema ha sido las condiciones de inseguridad que hemos vivido en la zona metropolitana de Guadalajara, y el otro es el electoral.

Grato ha sido conocer que más del 90% de ellos han visto todos los debates presidenciales y casi el 60% los debates locales. Los jóvenes son sin duda actores fundamentales en las trasformaciones que el país requiere, además son ellos los que más han sido afectados por el modelo neoliberal que ha golpeado su presente inmediato y vulnerado su futuro.

El Estado ha abandonado a los jóvenes, y la delincuencia se ha encargado de ponerles atención. Los jóvenes no solo han sido víctimas de la inseguridad, lo son también del desempleo, de la falta de acceso a la educación, de la marginación social, de la falta de acceso a salud, de espacios de recreación, de acceso a la cultura. Muchos de ellos han tenido que emigrar por aspirar a una vida mejor, aunque en el intento algunos han fallecido.

Desde aquel espontáneo #YoSoy132 la forma en que los jóvenes hacen política ha cambiado, ahora utilizan las redes sociales y plataformas digitales para hacer llamados, fijar posturas, realizar convocatorias o simplemente para organizarse y comunicar. Su presencia y organización (que puede ser efímera porque persigue determinadas causas) pueden romper cualquier agenda política si se lo proponen.

Los poco más de 30 millones de jóvenes, -según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)- padecen de políticas públicas claras, eficientes, eficaces, transparentes, accesibles. Ahora bien, si los jóvenes han sido protagonistas en este sexenio, lo han sido porque han caído víctimas de la inseguridad y delincuencia, porque han sido afectados en su integridad y consecuentemente su familia también. Ahí están los sexenios de Calderón y de Peña, en los cuales el señor Meade, fue funcionario. Sexenios fallidos en políticas públicas hacia este sector poblacional.

Por eso, es indignante ver como algunos candidatos solo ven en los jóvenes la carne de cañón para sus campañas, como son utilizados para repartir publicidad, para el ataque en redes contra ya sabes quién, pero no para ser integrados en el círculo de toma de decisiones que les afectan.

Un número importante de jóvenes están informados, no se dejan manipular, saben que este país no se va a convertir en Venezuela, entienden que en un sexenio no se podrá cambiar lo que por décadas ha estado mal; tienen interés en saber con quién gobernarán los candidatos, si es que ganan. Por ello es importante alentar a que conozcan, pregunten, se informen y contrasten todas las propuestas políticas para la toma de decisiones.

Así fue una sesión con mis alumnos, de pronto el debate se armó.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima, carpe diem.

Samuel Hernández Apodaca/ @iusfilosofo

 

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