En el nombre de México

En el nombre de México

Parajódica duda existencial: ¿los desayunos escolares llevarían ‘piquetito’?

Sin rezongos, los políticos mexicanos son expertos en el manejo del lenguaje aparente, jamás dicen la verdad, en este caso, su verdad.

Al tratar de justificar su renuncia al partido de Acción Nacional, Margarita Zavala nunca admitió que su verdadera ambición, es llegar a la residencia oficial de Los Pinos como la primera presidenta de México, cuestión más que legítima en sus aspiraciones personales.

Por el contrario, la doña refirió, qué si busca la ‘silla embrujada’, ahora por la vía independiente, es porque considera que tiene que hacer ‘mucho’ por el país. No más PRI, no más PAN, no a la posibilidad del viejo PRI representado por Andrés Manuel, ahora toca el turno a una verdadera demócrata, nos insinúa Margarita, o sea, no tiene empacho en ‘sacrificarse’ por México.

La historia de la humanidad está plagada de explicaciones falaces, verdades a medias o mentiras incompletas. Las Cruzadas y la Inquisición se hicieron en ‘el nombre de Dios’, la invasión a Checoslovaquia en ‘el nombre del Pueblo’ y la guerra de Vietnam, en ‘el nombre de la Democracia’. La dictadura de los hermanos Castro es por ‘el bien de los cubanos’.

Sería tan sencillo que Mago dijera: quiero ser presidenta porque deseo tener y ejercer el poder, eso me permitiría impulsar los cambios que, a mi criterio, la ciudadanía exige.

Pero no, se escuda en el laberíntico lenguaje del costumbrismo político mexicano y con ello, hasta que demuestre lo contrario, nos confirma que es más de lo mismo.

La sensibilidad femenina no salió a flote.

@javieroldan