El dilema del priismo veracruzano

El dilema del priismo veracruzano

Perdieron la gubernatura, el proyecto y la brújula, fue una derrota generacional

El líder del grupo parlamentario del PRI en el Congreso local, Juan Nicolás Callejas, señaló que “ni fidelistas, ni duartistas pueden ser eliminados del Partido Revolucionario Institucional, pues en esa institución política no se puede coartar el interés de ninguno de sus militantes a participar, sin embargo, tendrán que probar que son “muy honestos” y con probada militancia.”

En realidad, el señor Callejas cantinfleo, ante la circunstancia en la que el tricolor se encuentra entrampado: ¿qué hacer con los personajes que en el pasado reciente se vieron involucrados en la rapiña presupuestal?

Varios de estos impresentables militantes, han invertido importantes sumas del dinero mal habido, en la creación de estructuras electorales, que les permiten ejercer influencia política en determinadas zonas de la entidad, por lo tanto, tienen presencia real. No obstante, la sola mención de su nombre, resulta tóxica para la causa del ex partidazo.

Así las cosas, estos operadores se pueden convertir en los futuros sepultureros del PRI, en virtud de que conocen las no pocas fortalezas del partido, pero tendrán que emigrar con ellas, porque la expiación pasa por abdicar de su origen. La coyuntura los hará fungir como ‘testigos protegidos’ y cooperarán con el actual régimen. Voto o ‘bote’.

Lo rescatable, es que no pondrán a sus ‘hermanos’ de sector y de partido, en la disyuntiva de negarlos tres veces. De los males…el menor.

La insoslayable brevedad
Javier Roldán Dávila