A cien años de la Revolución de Octubre

A cien años de la Revolución de Octubre

¿Acaso la utopía y la perfección sólo existen en el imaginario?

En los tiempos estudiantiles, en la FCPyS de la UNAM; se daba un debate que ahora podría parecer bizantino: cuando se hacía alguna referencia a la Revolución Rusa, lo primero que decían los doctrinarios, consistía en afirmar que la definición correcta era Soviética y en segundo término, insistían en decir que fue la primer revolución social del Siglo XX.

Cuando alguien discrepaba y hacía alusión a la Revolución Mexicana, los teóricos de entonces, bajo el supuesto marxista de la periodización de la historia, respondían: la mexicana fue la última revolución burguesa del Siglo XIX.

En realidad, junto con la Revolución Francesa y la Independencia de lo que ahora son los Estados Unidos, son cuatro movimientos sociales que transformaron, de fondo, el estado de cosas, aunque después hayan derivado en algo diferente a lo que en origen plantearon.

Los revolucionarios rusos, encabezados por Lenin, Trotsky y el siniestro Stalin, se propusieron la disolución del Imperio de los zares, para llevar a la práctica la doctrina desarrollada por Carlos Marx y que, en suma, propone la reivindicación del proletariado.

La muerte de Lenin, el destierro de Trotsky y el empoderamiento de Stalin, provocó la entronización de una burocracia, que sepultó los ideales que buscaban la igualdad por medio de la socialización de la toma de decisiones, nunca llegó el poder a los soviets.

La intentona de rusificar los territorios soviéticos, la represión a los opositores de toda laya, bajo la pretensión de uniformar el pensamiento y la crisis del modelo de producción, tuvieron como resultado, que a finales del pasado siglo, el experimento fracasara.

Hoy los rusos tienen un estalinista aprendiz de zar ¿dónde están los Lenin y los Trotsky?

Está pendiente, que el hegeliano Espíritu Absoluto, se manifieste en un movimiento social.

La insoslayable brevedad

Javier Roldán Dávila