El crimen, un estilo de vida

El crimen, un estilo de vida

El estado de derecho entre el mito genial y la leyenda urbana

El viernes por la noche, fue ejecutado en Banderilla, municipio conurbado con Xalapa, el alcalde de Ixhuatlán de Madero, corrieron la misma suerte su esposa y tres acompañantes.

El evento tuvo gran resonancia en los medios y fue aprovechado por los adversarios del gobernador, para criticar las evidentes fallas en materia de seguridad pública.

Sin embargo, si hacemos una rápida revisión del asunto, con la información que hay a la mano, veremos que cometer un delito, para muchos, toma tintes de normalidad.

Las investigaciones señalan que los homicidios los cometió una banda que vende mercancía robada: despensas, láminas, cobertores, todo lo relacionado con los programas sociales.

Así las cosas, el difunto munícipe pretendía comprar enseres ilícitos. En efecto, el mismo que protestó cumplir y hacer cumplir la ley, además, se hizo acompañar de su mujer, no hubo la elemental discreción de cuando se comete un acto ilegal, la familia está de acuerdo.

Pero ahí no para la cosa, la banda mencionada, está conformada por empleados y ex empleados gubernamentales y lo sustraído, procede de las adquisiciones que hizo el ‘gobierno’ de Duarte, para paliar las consecuencias de los desastres naturales.

En la transa están metidos líderes políticos, precandidatos, ex candidatos, alcaldes, etc.

Esto explica porque no se puede disminuir el crimen, los responsables de hacerlo, son los primeros en cometerlos.

La insoslayable brevedad
Javier Roldán Dávila

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