Meade y sus circunstancias

Meade y sus circunstancias

Al abuelo Plutarco, Plutarquito le salió cristero

Cuando inició el sexenio del presidente Peña, José Antonio Meade Kuribreña no figuraba, ni remotamente, como uno de los presidenciables, su llegada a la Cancillería se dio en función de su pertenencia al grupo de tecnócratas que arribaron al poder.

Justamente, Luis Videgaray Caso y Miguel Ángel Osorio Chong, fueron los dos hombres en los que Peña descansó el accionar básico de su gobierno, sin embargo, el desgaste propio del ejercicio del poder, más los errores acumulados, acabaron con sus aspiraciones.

Al margen de sus cualidades intelectuales y sus capacidades administrativas, Pepe Toño es un hombre afortunado, un personaje que cumple a cabalidad el viejo adagio atribuido al ex presidente Miguel Alemán: “La política es una ciencia de consciencia, constancia y circunstancia; donde el mayor peso lo tienen las circunstancias”.

Ser candidato presidencial del PRI, a pesar de no ser priista, le da posibilidades reales de llegar a  Los Pinos, porque no hay duda de que Peña utilizará todos los instrumentos a su alcance, legales o no, para hacer triunfar a su elegido.

Está claro, que todavía les falta el gran obstáculo: descarrilar al tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, el adversario a vencer, todo indica que el Frente Ciudadano no cuajó.

Ni hablar, el mexiquense le hizo la faena a los tricolores de viejo cuño, que como es costumbre, se tendrán que disciplinar.

La insoslayable brevedad
Javier Roldán Dávila