Debate sin pena ni gloria

Debate sin pena ni gloria

Más que debatir ideas, rebaten los mismos lodos

Por más que se quieren lucir, los debates de los candidatos presidenciales organizados por el INE, no pasan de ser un mero ejercicio anecdótico, se antoja complicado que alguien decida su voto a partir de tales eventos.

Eso sí, habrá que admitir que el nuevo formato ha hecho más divertidos los supuestos intercambios de ideas, que a decir verdad, pasarán a la historia, principalmente, por los insultos proferidos y por los chistes ñoños.

Tendremos que esperar a otro proceso electoral, para ver a los aspirantes sentados en torno de una mesa, moderador incluido, discutiendo cara a cara sin posibilidad de evasión, sin guión previo, sólo dejando fluir los argumentos, para que podamos apreciar, sin cortapisas, las dotes oratorias e intelectuales de nuestros futuros gobernantes.

En el dominguero encuentro destacan dos elementos: la fallida participación ‘aleatoria’ de ciudadanos que hicieron preguntas y, la beligerante conducción del señor Krauze y la señora Sierra, en ocasiones, parecía que ellos eran los que buscaban llegar a Los Pinos.

Por más que algunos candidatos pretendan erigirse como triunfadores, no se aprecia que las tendencias cambien, hasta ahora, significativamente, por más encuestas hechizas que hayan realizado vía Twitter, los apologistas de ‘Súper Meade’.

La insoslayable brevedad/Javier Roldán Dávila

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