Muchas expectativas…pocas nueces

Muchas expectativas…pocas nueces

La única forma de solventarlo es que las expectativas se conviertan en artículo de fe

Si el primero de julio próximo se confirma la información que hasta el momento arrojan las encuestas, el triunfo de Andrés Manuel López Obrador será contundente, como lo fue el de Vicente Fox Quezada en 2000 y el de Jaime Rodríguez Calderón en Nuevo León en 2015.

Los tres personajes tienen semejanzas: son dicharacheros, populares, formados ‘a machetazos’, trotacalles y sobre todo, han levantado grandes expectativas, en su momento, por su posición anti sistémica. Sin embargo, tanto Chente como el Bronco, no cumplieron.

El guanajuatense fue un candidato fuera de serie, pero ya en Los Pinos, se aplicó en echar a perder todo lo que había logrado a grado tal, que se ha convertido en aplaudidor del PRI.

El neolonés también ha dejado un mal sabor de boca a sus paisanos, de tal suerte, que las mediciones indican que preferirían que después de la derrota en su loca aventura, ya no regrese a gobernar.

El tabasqueño hizo un trabajo normalito en la Ciudad de México (como Fox en Guanajuato), por lo que sus cartas credenciales, son razonablemente confiables pero, el señor López debe tener claro que gobernar la nación, no es semejante a hacerlo en la capital federal, que aprenda de Peña, que pensó que fuera del Metro, todo era el EDOMEX.

La insoslayable brevedad
Javier Roldán Dávila

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