Ricardo Anaya un candidato prematuro

Ricardo Anaya un candidato prematuro

Por ignorar el timing murió seis años antes de nacer

Uno de los temas que persigue al abanderado presidencial del Frente, Ricardo Anaya, tiene que ver con la percepción de que su candidatura salió forzada y que, en ese sentido, hubiera sido mejor esperar hasta el 2024. No es su momento, sugieren los analistas.

Agregan, además, que para alzarse con el triunfo, dejó muchos ‘cadáveres’ en el camino, entre ellos, los del matrimonio Felipe-Margarita y en menor medida, el del señor Mancera.

Los mismos comentaristas señalan, que a pesar de ciertos aspectos de idoneidad del ‘joven maravilla’, como son su capacidad oratoria y ambición de poder (parecido a Salinas, dicen), no había hecho los suficientes méritos para ocupar la posición que hoy detenta.

En su defensa, el queretano alega que ponderó bien el contexto y concluyó que era su circunstancia adecuada, eso sí, ignoramos si se inspiró en la filosofía de Ortega y Gasset.

Si AMLO obtiene la codiciada victoria, escenario harto probable, Anaya tendrá que admitir su falta de olfato político, no obstante, si llegara a ganar, situación compleja pero latente, seremos otros quienes reconozcamos la torpeza de los razonamientos antes expuestos.

Así pues, los malos oteadores tendremos la excusa de la falibilidad y seguiremos las agoreras prácticas, en cambio, Ricky Riquín Canallín, habrá cuasi cancelado su máxima aspiración. El tamaño de los yerros, va en relación directa con la posibilidad de corregirlos.

La insoslayable brevedad

Javier Roldán Dávila

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