Marcelo Ebrard ¿jugada cantada?

Marcelo Ebrard ¿jugada cantada?

En nuestro bestiario surrealista, los pejes también tienen su delfín

Hay elementos de sobra para considerar que Marcelo Ebrard, puede ser uno de los dos o tres posibles sucesores de Andrés Manuel López Obrador en el 2024, claro, sino se cumple aquello que los detractores del tabasqueño señalan, en el sentido de que buscará reelegirse.

Durante su paso por la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, López Obrador cuidó al máximo del mejor alumno de Manuel Camacho, aun cuando por el linchamiento de tres policías federales en Tláhuac, en noviembre de 2004, Marcelo fue cesado por Vicente Fox como secretario de Seguridad Pública.

Aun con ello, Ebrard fue rehabilitado para finalmente convertirse en el sucesor de AMLO, favor que pagó con creces, cuando en 2012 el multifacético político, declinó sus aspiraciones para que su protector fuera el candidato presidencial único de las izquierdas.

Ahora, después de algunos años en el ostracismo, vuelve a ser rescatado por su tropical benefactor a grado tal, que fue el primer enroque del futuro gabinete, desplazando al que en teoría sería el canciller: Héctor Vasconcelos.

Grillo hasta decir basta, Ebrard prefirió convertirse en el artífice de la política exterior y no asumir temas escabrosos como la seguridad pública o la política interior, asuntos de los que seguramente, ni él ni nadie, saldrían bien librados. Así las cosas, buscan repetir la fórmula.

La insoslayable brevedad
Javier Roldán Dávila

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