El circo Legislativo en Veracruz

El circo Legislativo en Veracruz

Las aguas, antes tranquilas, del Congreso del Estado están turbias. Pareciera que no hay unidad y que prevalece un espíritu canibalesco.

Los diputados de MORENA presentan solo iniciativas y exhortos sin importancia, y ninguno brilla en la oscuridad de sus curules. La fracción priista prefiere llevársela tranquila, no se mete en broncas y no tiene ánimos para incorporarse a las exigencias polémicas. La bancada perredista es un ente gris e insípido, salvo el show que está ofreciendo Sergio Rodríguez Cortés.

La bancada “Juntos por Veracruz”, curiosamente, es la revelación, porque cuando menos a su líder Fernando Kuri Kuri sí parece girarle la ardilla (si tiene Usted oportunidad le sugiero que vea sus participaciones). Mientras que el diputado Ernesto Cuevas a base de hígado y corazón se ha vuelto un diputado incómodo al sistema.

Pero quienes más llaman la atención son los de la bancada Azul, sobre todo el Presidente de la Junta de Coordinación Política, Sergio Hernández Hernández, de quien sus críticos se pitorrean de a tiro por viaje porque un día tiene un desencuentro ideológico con uno, otro día alguna diputada le grita y le reclama en los pasillos, otro día no le votan todos en bloque, y así por el estilo; lo fustigan en la prensa por no tener a su bancada amansadita. Pero, ¿Qué esperan sus detractores? ¿Acaso quieren que vuelvan esos tiempos en que los diputados de la bancada en el poder eran sólo víboras rastreras dispuestas a aprobarle todo al Gobernador en turno?

En las pasadas legislaturas así era, así siempre ha sido. El Congreso anterior incluso era solo una Oficialía de Partes a donde Javier Duarte iba a botarles sus ocurrencias y los diputados con un putrefacto cinismo le aprobaron todo. No fue sino hasta las últimas sesiones cuando medio se rebelaron, y hoy quedan para la posteridad aquellas lastimosas sesiones donde se discutieron y aprobaron temas como el Sistema Estatal Anticorrupción, el Fideicomiso para el paga de la deuda a proveedores, la disminución del periodo de gobierno a 2 años, la eliminación del Fuero Constitucional, y muchas más. A base de millonarios cañonazos los diputados locales salieron inmensamente ricos, y también fueron partícipes del saqueo del Estado, pero de ellos poco hablan los críticos de hoy.

Del actual Congreso se hace fiesta y escarnio cuando algún diputado difiere. Si hay diferencias, por ejemplo, entre la distinguida diputada Maryjose Gamboa y sus demás compañeros… ¡Pues qué bueno! ¡Que las haya! En el ánimo de las diferencias es donde recae el sentido parlamentario. En ese nicho hay que dialogar y abrirse a las ideas.

El Congreso del Estado es una amalgama de ideas, personalidades que no deben por obligación ser una manada sin personalidad ni criterio propio. El día que los diputados lo entiendan tendremos un buen Congreso y el día que los críticos también lo entiendan, podrían aplaudirle que en sus divergencias pueda haber también coincidencias.

@atticuss1910

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