El gobernador airoso; del retrato hablado a la fotografía y la recompensa

El gobernador airoso; del retrato hablado a la fotografía y la recompensa

Relata la periodista Virginia Durán Campollo en su libro Retrato hablado, publicado por la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, que Sergio Jaubert, estudiante de la Escuela de Bellas Artes, fue llamado a realizar lo que sería el primer retrato hablado en la historia de la criminalística. La víctima moribunda proporcionó datos sobre la fisonomía de su agresor, lo que ayudó para la localización del asesino. “El arte de Jaubert se volvió imprescindible para la policía”, relata Durán Campollo. A partir de entonces el retrato hablado ayudó a la captura de los asesinos de Martin Luther King y Sharon Tate, por mencionar dos ejemplos relevantes.

En el siglo XXI, siglo de las selfies, de los lores y las ladies exhibidos en las redes sociales, no se podía prescindir de la imagen para atrapar a los criminales; si un retrato hablado funcionaba, una imagen digital podría ser mejor. Hoy día los ciudadanos se han vuelto cámaras de seguridad, los negocios cuentan con circuitos de video de cada vez mayor calidad, los cuales permiten tener una imagen más nítida del rostro de aquellos que llegan a cometer algún crimen.

Habría que conocer las estadísticas de cuántos criminales son atrapados gracias a la identificación por retrato hablado, o por las fotografías que se publican en los medios impresos, digitales o por medios televisivos. La imagen de un criminal se masifica, penetra, pero sobre todo la recompensa es una tentación para el círculo cercano de los criminales.

El día 20 de junio de 2017 se dio a conocer una noticia inusual. En la ciudad de Boca del Río se agredió a balazos a los trabajadores de una empresa de publicidad que colocaban anuncios en diferentes puntos. Estos empleados fueron agredidos mientras colocaban un anuncio convocando a la ciudadanía a dar información sobre cuatro peligrosos delincuentes, ofreciendo una recompensa de un millón de pesos a cambio de información.

¿Quiénes eran estos delincuentes? ¿Por qué la agresión en contra de los empleados? El gobierno del estado declaró en un boletín al respecto que “la lucha contra la delincuencia no tendrá tregua; a partir de mañana se fortalecerán en todo el Estado las tareas de vigilancia y se actuará con toda energía contra los delincuentes que han provocado en los últimos años un problema delicado de inseguridad”.

Los delincuentes buscados eran cuatro, todos ellos con fotografía muy clara, su nombre y alias. El gobierno ofrecía un millón de pesos a quien proporcionara información para la localización y captura de estos delincuentes.

Entre esos delincuentes por los que se ofrecía una recompensa de un millón de dólares estaba Ricardo Arturo Pacheco Tello, alias “El Quino”, quien fuera abatido hace unos días en los límites de Veracruz y Tabasco. Por eso era importante para “El Quino” detener a los empleados que estaban colocando anuncios en donde se leía la recompensa que daban por su captura.

Le funciona a Yunes la estrategia

El gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, tras conocerse la noticia sobre la muerte de “El Quino” declaró: “En los últimos días se han dado golpes importantísimos a la delincuencia. El líder que cayó el día de hoy, es el líder más importante de la delincuencia organizada en Veracruz, “El Quino”, por quien, reitero, hemos ofrecido un millón de pesos el día 20 de junio”.

Antes del gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares, el uso de fotografías para localizar a los delincuentes no era frecuente, de hecho, no se recuerda que se haya usado ese sistema ni en el gobierno de Fidel Herrera ni en el de Javier Duarte. Mucho menos la estrategia de las recompensas por información para dar con los delincuentes. Al parecer ese sistema combinado ha dado buenos resultados.

En menos de una semana se localizó a los cuatro sujetos que participaron en el asesinato del delgado de la Policía Federal, Camilo Castagné. Se les localizó porque sus fotografías se dieron a conocer por todos los medios. No se sabe si alguien reclamó la recompensa, pero un millón de pesos es muy tentador para las personas que están en el entorno del buscado.

De la misma forma se localiza a “El Quino”, líder de la banda criminal de los Zetas en la zona de Coatzacoalcos, quien era buscado junto con otros tres sujetos. Al parecer la estrategia de mostrarlos y ofrecer recompensa por información que dé con ellos funciona, pues debido a eso, estos líderes delincuenciales tuvieron que huir del estado de Veracruz y fue ahí donde se les doblegó.

Por supuesto la crítica incipiente, la nostálgica del duartismo no le va a celebrar este acierto al gobernador.

Armando Ortiz Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.