Pudor en el sexo, el resguardo de la intimidad

Pudor en el sexo, el resguardo de la intimidad

 

CIUDAD DE MÉXICO, 12 de noviembre (Al Momento Noticias).- La palabra “pudor” es simple y goza de una acepción: honestidad. El sentimiento pudoroso no puede ocultarse y revela en el fondo el resguardo de la intimidad.

También es esperable que gradualmente, al adquirir confianza, el pudor desaparezca o se reduzca. Es muy frecuente que en los primeros encuentros amorosos el pudor se exprese en diferentes inhibiciones: “no digo”, “no hago”, “me gustaría, pero no me animo”, etc.

Sin embargo, la acción pudorosa se puede convertir en un problema que complica la conquista y el encuentro erótico sexual. Las personas con exceso de pudor se anticipan con miedo, son presas de sentimientos de inferioridad, se ven ridículas, torpes, devalúan su físico, la gracilidad del cuerpo, y están pendientes a las reacciones del otro, interpretando los gestos ajenos como intimidantes.

El pudor o recato es más frecuente en las mujeres. Las pautas sociales, culturales y religiosas, han actuado sobre los cuerpos y las mentes de muchas mujeres transformando la conexión consigo mismas y con su cuerpo en un problema que a veces asume las características de una verdadera fobia sexual.

A pesar de los cambios favorables en la construcción de la feminidad, la valoración personal, sobre todo en el área erótico sexual, se requiere de un esfuerzo para apartar algunos pensamientos negativos: “no soy atractiva”, “tengo que esperar que él tome la iniciativa”, “no puedo parecer desesperada”, “se va a dar cuanta que me gusta el sexo”, etc.

Como vemos, el pudor en exceso se instala creando la certeza de minusvalía, reduce lo mejor de cada uno a una serie de conductas pasibles de críticas, reproches varios, que pueden incidir en otras áreas de la vida, no sólo en la sexual.

Un vez que se atraviesa el temido umbral, el componente subjetivo desmoralizador empezará a perder energía. La confianza es fundamental, más que en cualquier otra relación. No porque duden de la persona que los acompaña, sino por la constante de críticas y demérito al que someten sus intervenciones amorosas.

El manejo de la ansiedad que se anticipa al porvenir y el incremento de la confianza en sí mismo, son cambios necesarios que refuerzan las experiencias del Yo con el mundo propio y con los demás.

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AMN.MX/arm