Ayer jueves, por iniciativa de Pedro Sánchez, presidente del gobierno español, y avalado por el Tribunal Supremo, el cuerpo del dictador Francisco Franco fue exhumado del grandioso mausoleo del Valle de los Caídos para ser trasladado a una cripta familiar en el cementerio El Pardo, en donde estará junto a los restos de su esposa...la decisión fue tomada, porque para la gran mayoría de los españoles es una afrenta que el fascista personaje descansara en un monumento público que de alguna forma significaba un homenaje...como resulta obvio, la ultraderecha se inconformó pero de nada sirvieron sus pataleos...pero así como es la península ibérica tiene sus seguidores, en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México, alguien también se debe haber puesto triste...chequen el dato, nos cuenta Andrés Timoteo en su columna Texto Irreverente: “En fin, regresando al tema de Franco, en México quizás el único que llorará por la noticia de su expulsión del Valle de los Caídos es el exgobernante estatal Javier Duarte quien se declaró públicamente admirador del Generalísimo pues a pesar de su voz chillona y su amorfa fisiología, gobernó más de tres décadas y se hizo respetar a sangre y fuego. En sus sueños de opio, Duarte se veía reflejado en Franco y ahora desde su celda en el Reclusorio Norte el remedo de tiranuelo le habrá de rezar una novena”