#EPN y sus políticas diseñadas para perder, no entiende que no entiende

#EPN y sus políticas diseñadas para perder, no entiende que no entiende

#EPN y sus políticas diseñadas para perder, no entiende que no entiende 09/IV/15.- La frase aparecida en una editorial del semanario The Financial Times, dibuja de cuerpo entero al presidente Peña Nieto y sus colaboradores: no entienden que no entienden…en este contexto, vale la peña revisar lo que dice Ricardo Alemán en su columna de este día: Peña Nieto gobierna para perder, chequen un fragmento: “El pan y la sal eran compartidos por un par de viejos priistas, un panista de nuevo cuño y dos alegres perredistas de larga trayectoria. El tema obligado, el affaire de David Korenfeld, director de Conagua, Poco a poco —en una charla atropellada—, se abrió paso el consenso entre el selecto puñado de desiguales, luego de escuchar testimonios de secretarios de Estado, funcionarios de primer nivel y hasta la prole de la pareja presidencial que han convertido aviones y helicópteros oficiales en vehículos privados. La concurrencia concluyó que el caso Conagua fue un error de párvulos, una soberana tontería engañar con el cuento de los motivos de salud y, sobre todo, que fue torpe no haber renunciado de inmediato, por pudor elemental. En esas estaban cuando en tono serio, casi solemne, el joven político del PAN enumeró algunos tropiezos de la gestión de Enrique Peña Nieto y dijo convencido: “¡claro que el presidente Peña gobierna para perder en 2015! No hay otra explicación para tantos tropiezos”. La carcajada general festejó lo que parecía un chiste. Lo curioso, sin embargo, es que no es un chiste que crece la percepción de que Peña gobierna al estilo de Penélope. Es decir, que las fallas, los errores, descuidos, corruptelas y actos de soberbia destruyen por la tarde lo construido por la mañana. Y sin duda, algo muy grave ocurre en el primer círculo de Peña Nieto, en donde todos los días suman peldaños a la cadena de errores de comunicación, apreciación política, timing y control de daños, que empujan a la gestión en dirección a una peligrosa caricatura. Chiste que, en los hechos, diluye el impacto positivo de las reformas”