Foto: Facebook de Rogelio Franco Castán
La detención de Rogelio Franco Castán, ex secretario de Gobierno en el bienio de Miguel Ángel Yunes Linares, por presunta violencia intrafamiliar, es un caso más que demuestra que la Fiscal General de Veracruz, Verónica Hernández Giadáns, obedece a los intereses políticos del Palacio de Gobierno, en particular del número 2 el llamado ´bola ocho’, que se ha caracterizado en utilizar a la fiscalía para judicializar la política y con ello tratar de nulificar a sus adversarios…en este caso, a Franco le ‘revivieron’ una denuncia presentada por su ex esposa, Guillermina Alvarado González, hace más de un año…cabe señalar que la señora Alvarado tiene el grado de cinta negra en karate, por lo que resulta complicado que alguien la pueda abusar físicamente, además, ha sufrido serios problemas de adicción al alcohol, lo cual provocó que la relación familiar, en su momento, se volviera tóxica, por lo mismo se dio la separación…en este contexto, la susodicha se ha relacionado con personeros del gobierno de Morena en la entidad, quienes le ofrecieron posiciones políticas a cambio de que le enderezara la acusación a su ex esposo, en este sentido, una hija que ella tuvo en una relación previa y las dos que concibió con Franco, han denunciado públicamente que Guillermina nunca ha sido víctima de tal violencia y le han pedido que ya pare sus infundios, porque sólo se mueve por despecho…el asunto es grave, en virtud de que demuestra que el gobierno del estado, recurre a cualquier recurso para buscar debilitar a la oposición, no procuran justicia, lo suyo es la venganza política.