Hay que admitir que, a diferencia de su antecesor, la presidenta Sheinbaum suele ser mesurada en ‘las mañaneras’, los exabruptos no son cotidianos, como era el caso del tabasqueño…en este sentido, que la mandataria mandara el pésame a la familia del fallecido Mario Vargas Llosa, es señal de que la civilidad política debe prevalecer por encima de los (legítimos) desacuerdos ideológicos…el comentario sobre el tema, corre a cargo de ‘Pepe Grillo’, que publica “La Crónica de Hoy”: “El narrador peruano Mario Vargas Llosa, además de ser un prodigioso novelista, fue un controvertido analista y actor político. Tenía opiniones políticas que, sin exagerar, levantaban ámpula. Algunas quedaron para la posteridad, como aquella de la “dictadura perfecta” para describir a los gobiernos priistas durante el pasado régimen. Claro que nadie olvida el intercambio de puyas entre el novelista y el expresidente López Obrador. Por eso se esperaba con atención la reacción de la presidenta Sheinbaum ante el fallecimiento del Premio Nobel de Literatura. La presidenta hizo lo correcto. Más allá de las diferencias políticas, reconoció la grandeza del escritor y envió un pésame a sus familiares. Cerró el asunto de la mejor manera. Seguirá hablándose en los próximos días de Vargas Llosa por el legado de su obra, pero el capítulo de su relación con el gobierno mexicano fue bien tratado en Palacio”