#GraciasGabo tú si tienes quien te escriba 17/IV/14.- con Gabriel García Márquez sucede lo que con todas las mujeres y hombres geniales: podrá uno estar en desacuerdo o no con sus posiciones políticas o su vida personal, pero la calidad de su obra se alza por encima de esas minucias…es el mismo caso para Octavio Paz, Jorge Luis Borges, Gabriela Mistral, Virginia Woolf o quien ustedes gusten incluir…nativo de Aracataca, Colombia, García Márquez retrata con maestría, con su singular realismo mágico, los quehaceres de un pueblo como Macondo, que al igual que Comala, sintetiza buena parte del ser latinoamericano…a través de su narrativa, el Gabo nos hizo imaginar a la esmirriada Eréndira y sus “téticas” de perra, claro, sin faltar la desalmada abuela…¿qué decir de Remedios “la bella” o de las batallas interminables del coronel Aureliano Buendía?...el colombiano que decidió vivir en México, cuando supo que podría alimentar su gusto por el trópico visitando Veracruz, a la vez que disfrutaba la magnificencia de la Gran Tenochtitlán, nos adentra por la maravillosa Cartagena de Indias y nos habla del amor en los tiempos del cólera, que es tan impetuoso como en los tiempos del twitter, además, nos relata con fruición las épocas en que los gitanos exhibían el hielo, como un milagro de la ciencia moderna, ante los azorados aldeanos que no salían de su asombro, el mismo que experimentó don Gabriel, cuando vio nevar por primera vez en Paris…evocando la literatura del multicitado, no importa el lugar en que estemos, podremos recrear en la nariz, sin duda, el inconfundible olor de la guayaba…vete tranquilo maestro, que a diferencia del coronel: tú si tienes quien te escriba.