REINGENIERIA EDUCATIVA

En este sentido nuestro país pide a gritos una reforma educativa, una reingeniería, una refundación del sistema, buscando su transformación de manera irreconocible a los anteriores intentos que se han hecho en la historia de México., un buen comienzo, sería tener mayor humildad para reconocer errores y preguntar a las naciones que han logrado superar este abismo ¿cómo le han hecho?, ¿se necesita quizá un equipo multidisciplinario e incluso internacional que atienda los diferentes aspectos a evaluar y proponga visiones factibles de alcanzar?, ó será nuestra flamante titular del SNTE, Elba Esther Gordillo, quien comande este nuevo intento?.

Sin temor a equivocarme, considero que el origen del gran problema del rezago educativo que tenemos, está en el mismo ente.

La fórmula es muy sencilla, si no se lleva el acceso educativo a todos los rincones del país y en todos los niveles educativos, los niños pronto se convierten en jóvenes de la generación ‘Nini’, en la que ni estudian ni trabajan, convirtiéndose en vagos y de esa forma están muy propensos a meterse a los grupos de la delincuencia organizada.

Una formula sencilla en el discurso pero en los hechos resulta complicada, pues se supone que el rezago de la educación en nuestro país y en todo el mundo  es de naturaleza holística ya que el fracaso en justicia social para todos, en el desarrollo económico y en el empleo hacen que la solución realmente no sea tan sencilla.

En el mundo, en los países en desarrollo viven 1300 millones de personas por debajo de la línea de pobreza, más de 100 millones de personas viven en estas condiciones en los países industrializados, y 120 millones en Europa Oriental y Asia Central.

Las disparidades de la pobreza, realmente alcanzan cifras alarmantes; Asia Meridional concentra la mayor cantidad de población que subsiste con 1 dólar, es decir 515 millones de personas. Seguida por Asia Oriental y Suroriental y el Pacífico donde 446 millones de gentes viven en estas condiciones. 219 millones en África al Sur del Sahara. Y 11 millones en los Estados Árabes. En América Latina y el Caribe 110 millones de personas viven con 3 dólares diarios. En Europa Oriental y en los países de Asia Central 120 millones de personas viven con 4 dólares al día.

La pobreza es una situación o forma de vida que surge como producto de la imposibilidad de acceso a recibir los servicios educativos por parte del gobierno, y coadyuvar de ésta manera a satisfacer las necesidades físicas y psíquicas básicas humanas que inciden en un deterioro del nivel y calidad de vida de las personas, tales como también lo son la alimentación, la vivienda, la asistencia sanitaria o el acceso al agua potable.

La relación entre la educación y la pobreza es una relación construida. No es obvia o “natural”, no obstante la idea muy difundida acerca de que la educación es una de las formas privilegiadas de evitar y/o salir de la pobreza. Las ideas de pobreza y de educación son constructos asociados a supuestos e intenciones sociales que responden a los intereses de diversos grupos sociales específicos.

La relación entre educación y pobreza, está constituida en la cotidianidad por una idea ampliamente generalizada en el imaginario social de nuestra sociedad. Una expresión que resume ese imaginario es “La educación es una vía hacia una mejor manera de vivir”., lo ha dicho el propio empresario Carlos Slim., tal idea consiste en términos generales en estimar como un bien de gran importancia a la educación, y forma privilegiada de conseguir una posición económica y social más elevada dentro del conjunto social . Vale aclarar que en esta idea se entiende “educación” como “escolarización”.

Quizá el problema central al que se enfrentan de diversos modos quienes tratan de construir una relación entre la educación y la pobreza sea la dificultad de asociar directamente la una con la otra.

La pobreza frecuentemente se define o reconoce en base a consideraciones de carácter económico, según diferentes enfoques y planteamientos. El método más usado, aunque también más criticado, es la definición de los pobres a partir de la construcción de una “línea de pobreza” en base a encuestas de hogares, requerimientos mínimos de nutrición, construcción de “canastas” alimentarias básicas y valoración de las mismas, y factores de desarrollo humano tales como escolarización, acceso a la cultura y alfabetismo. Quienes no posean los mínimos establecidos en esa “línea” son considerados “pobres”.

Esto significa que una persona es pobre si no tiene suficiente comida o si carece de acceso a una combinación de servicios básicos de educación, atención de salud, agua potable, sistemas de saneamiento adecuados y un lugar de residencia seguro.

Así pues, la educación (escolaridad) es un índice entre otros para establecer quién es pobre y quién no, pero por sí misma, la definición clásica de pobreza no establece una relación con la educación. Así, podemos definir la cuestión principal de este modo: ¿cuál es la relación entre educación (escolaridad) e ingreso?

Es Obvio que para los dedicados a la educación admitir que ésta no es importante para combatir a la pobreza es algo inaceptable, al igual considerar que la educación no tiene vínculo para contribuir en la construcción de una sociedad más justa, en la formación de individuos emprendedores capaces de generar empleo. Si bien no se puede demostrar que la educación “saca” a los pobres de la pobreza, tampoco demuestra que se pueda prescindir de la educación en el combate contra la pobreza; así pues las carencias educativas se asocian a quienes están por debajo de la línea de pobreza como una característica adicional de su marginación , como podemos reflexionar el asunto no es tan sencillo como nuestros aspirantes a la presidencia de la república manifiestan en sus discursos huecos en el rubro, ellos solo se concretan a pactar posiciones en el secuestrado SNTE.

La evidencia disponible muestra que en forma mayoritaria los pobres carecen de educación, o que la disponible es deficiente. Sabemos también que la educación deficiente se acentúa en las zonas pobres

En suma, los pobres son quienes no acceden a la escuela, quienes acceden en condiciones inequitativas, y quienes reciben educación irrelevante o ineficiente.

Una buena propuesta en materia de educación para combatir lo antes expuesto implicaría generar políticas públicas orientadas a no castigar aún más la pobreza, la educación que es anhelada tiene como reto ser accesible a cualquier perfil ciudadano., cuando los ciudadanos se convierten en estudiantes, obtienen más que su incorporación al servicio educativo, adquieren la dignidad de la atención y la capacidad de elegir una formación escolarizada.

En el papel y también en la práctica la educación inclusiva parece ser una buena solución no sólo en nuestro país sino a nivel mundial, pero esto es tema para ser analizado en otra publicación de paradigma.

via @JAIMEFARIAS1