Tus ojos no miran… hipnotizan. Llevan la advertencia escrita en tinta invisible: quien entre aquí ya no sale.   Tu sonrisa es filo, tu piel es pacto, y cada palabra que pronuncias lleva ...

No necesito tus ropas en el suelo  para saber que ya me perteneces. Tu respiración me lo grita  cuando finges no imaginarme. No me acerco.  No te hablo.  Y aun así, tiemblas. Porque sabes… ...
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