Un cielo estrellado fue el preludio de esta madrugada especial…

Al despuntar la aurora de rosados dedos apacible y perfumada, las aves parlotean entre las ramas de los árboles, un viento suave envuelve el ambiente tropical lleno de trinos, brisa y fulgor.

El despertador sonó solo una vez, de un salto John se incorporó y de manera automática lo calló antes de salir de puntitas y a obscuras del dormitorio. Siempre el primer paso es el más difícil de dar y esta vez no fue la excepción, dejar la modorra le costó pero lo logró y sin darse cuenta ya estaba trotando en la calle vacía.

En la alborada la luz de la luna se cuela entre los árboles creando un efecto de sombras que acompañan a John hasta el final de la enramada, fue entonces que levantó su vista quedando maravillado del espectáculo de la naturaleza: El cielo despejado semejaba terciopelo como fondo de la luna en medio de una lluvia de estrellas en la bóveda celeste.

Paulatinamente fue acelerando el paso mirando de vez en cuando la luna que en cascada de luz inunda la calle por donde corre con dirección hacia el mar. En una mirada notó algo distinto en ella…   

¡No puede ser! Exclamó John ¡No puede ser la luna sonríe! ¡Que locura!

John continuó corriendo ahora miraba de vez en cuando el piso poniendo más atención en la luna que le sonreía. No se reponía aun de la impresión cuando escuchó...

-Hola

-¡La luna me habló! Exclamó John buscando a su alrededor como queriendo encontrar una explicación racional a lo que estaba sucediendo. Detuvo su carrera, se pellizcó, abrió los brazos, se paró en un solo pie y cerró los ojos, mantuvo el equilibrio por cinco segundos, parece que todo estaba bien.

Incrédulo John respondió en tono dubitativo.

- ¿Decías luna?

Con voz dulce y melodiosa la luna replicó.

- Hola jefe

-Ja ja ja ¡la luna me dijo jefe! Ja ja ja está enferma ¿o acaso seré yo el enfermo? Le voy a seguir la corriente.

John era un tsunami de emociones que le impedían saber con exactitud cómo debía actuar ante la extraordinaria situación y con el afán de encontrar una lógica puso este acontecimiento en el contexto de lo que había observado en días previos y logró articular la siguiente pregunta…

-Oye luna ayer te me escondiste entre las nubes… apenas si te vi, pero noté que te escondías.

La luna guardó silencio unos segundos antes de contestar.

- Hay jefe, no quería que me viera así, sin mi glamour me sentía fatal.

-A ver a ver a ver, algo no está bien ¿no estaré perdiendo la razón? ¿Una luna que habla? John miró a su alrededor, solo él y una que otra sombra. Reflexionó “ya valí, Luna: has de mi lo que quieras” antes de cuestionar.

-¿cómo está eso? Si, es cierto, yo vi que te ocultabas entre las nubes y si, te vi menos brillante pero nada más.

La luna invirtió su curvatura mostrando un semblante triste, el mar de la tranquilidad delineaba sus ojos con signos de pesadumbre mientras hablaba.

-Fue por un asunto hormonal, ese que vuelve periódicamente, pero esta vez me tumbó. Y no quería que me usted me viera así.

John cuestionaba la veracidad de los argumentos que estaban a su vista y se consolaba con una vana posibilidad.

-¿Una luna que habla y tiene regla? No, esto se acabó, me regreso y me voy directo a consulta con el médico, algún cable se me desconectó...

La luna continuó su explicación sin enfado por la incredulidad de John.
-Desde hace dos días estoy así y faltan siete más. Me aparezco solo por compromiso, ni yo misma me aguanto, estoy padeciendo mi lado femenino.

La mente de John procesaba a gran velocidad para comprender lo que veía y escuchaba. 
Después de todo puede que esto no sea alucinación ¿Acaso no los poetas han recogido lo que les dice la luna? ¿Acaso no la luna es el astro más cercano a la Tierra, por eso todos sus movimientos afectan a la mujer y a su ciclo menstrual?

A lo largo del mes, la luna pasa por distintas fases (llena, nueva, creciente, menguante) Los ciclos menstruales tienen una duración, por lo general, de 28 días, esto es justo lo que dura el ciclo de la Luna. 

Es un paralelismo increíble.

La tranquilidad de John llego con la aceptación, ya no de que ella hable, sino de sus argumentos.  
¡No es descabellado lo que me dice la luna!
Y con la tranquilidad llegó la confianza de John…

-Hay luna, me dejas tranquilo con la explicación que me das. Te pondría chiquiadores para que te sientas mejor, pero estás tan lejos que no te alcanzo.
La confianza de John contagió a la luna quien endulzó su tono y empezó a mostrar euforia en su conversación.

- ¿qué cree jefe? El sábado al final de mi jornada me sentía tal mal que dejé mi tiradero y me fui a dormir, estaba tan mal pero tan mal que se me cayó mi celular y se rompió.

En un acto reflejo John regreso a su incredulidad
-No, no, no. Eso ya no es creíble ¿luna que habla, tiene regla y celular? ahí te vez luna, me regreso a seguir durmiendo (si no es que estoy dormido).

Pero solo fue eso, acto reflejo que al instante se diluyó. 
...Bueno, ya dime ¿qué pasó luego?
-Pues nada que me la pasé durmiendo todo el día, y por la noche siempre el primer paso es el más difícil de dar y esta vez no fue la excepción. Que lata, me sentí fatal.

-Luna: Lo de tu celular no te creo...Además me robaste mi frase que pensé hace rato.

-Jefe, usted está en su derecho de creerme o no, pero mi celular revivió hasta el lunes. ¿Quiere que le mande un meme?

-Me refiero a que no te creo que tengas celular. Pero dejémoslo así. Oye lunita ¿por qué siempre sonríes? Incluso en tus días...

-Mire jefe: Mi esencia es la majestuosidad que llena el firmamento, la fuerza que crea la vida y la belleza que inspira a todo ser viviente. Aunque me esté muriendo, en cada jornada hago mi mejor papel. Antes era feliz cuando solo veía a los humanos desde las alturas, mi superioridad siempre me mantuvo alejada de ustedes, pero fui arrojada a padecer la naturaleza humana...y ahora tengo ciclos a los que no puedo renunciar, son periodos de debilidad, mi naturaleza juega con mi reloj biológico, supongo es por ello tanta variación en mis emociones, es por ello que brillo menos en estos días… es agotadora la travesía… me siento fatal.

Ya en franco dialogo y sin remordimientos en cuanto a su buen juicio John suspendió su carrera y se sentó en el borde del muro que circunda la bahía. Por un lado el mar con sus olas de espuma que se desplazaban desapareciendo en la arena de la playa bañada con la luz de la luna, todo brillaba. Uno, dos, tres, cuatro y cinco olas de espuma en sucesión periódica.

-Eso suena trágico y no había reflexionado en tal condición, te habrás dado cuenta que yo solo había contemplado tu esencia en cuanto a tu majestuosidad tu fortaleza y tu belleza, incluso sabrás que me inspiras para escribir…

Súbitamente y fuera de su tranquilidad la luna me interrumpió.

Ya, ya, ya Jefe. No siga por favor que me siento más mal. Precisamente por eso me escondía, yo no quiero que usted escriba que me vio hinchada, con rostro irritado, de un humor de los mil demonios e hipersensible.

John no la interrumpió so pena de irritarla, respiró hondo y se relajó, dispuesto a escuchar a la luna cuya esencia lo ha inspirado siempre, pero de la que ahora está conociendo su parte humana y podría derrumbar la imagen que tiene de ella, o fortalecerla.

La luna suspiró, movió las nubes de ambos lados, primero las atrajo para luego lanzarlas en sentido opuesto, dando la impresión de haber intensificado su resplandor para continuar el diálogo…

-Cuando recibí tu obra literaria lo primero que apareció fue esa fotografía y me detuve a imaginar cómo la capturaste a pesar de mis ansias por leer el extenso texto. Yo te imaginé en la cima de un
cerro, sentada mirando la puesta del sol, con tu libreta pequeña escribiendo en retazos lo que estabas sintiendo. Imaginé ver el bolígrafo entre tus dedos deslizándose sobre el papel en
curvilíneos trazos donde solo el color negro de tus uñas me permitía seguir las trayectorias formando palabras. Te imaginé con tu parsimonia, una vez puesto el sol, levantarte y seguir
caminando en medio de la nada cuidando el retazo en tu corazón para unirlo algún día.

Sus ojos se tornaron vítreos y sus mejillas se encendieron, un nudo en la garganta le impidió musitar siquiera. Me acerque tratando de captar el más leve susurro proveniente de sus labios, pero decía más su mirada melancólica y distante, narraba desventuras y dichas, tropiezos y hazañas, roca y sensibilidad.

-Sucede que cuando escribo me invade un sentimiento de tristeza...

Se anuló la escasa distancia que separaban sus ojos de los míos, mi frente tocó la suya, nuestras bocas se mantenían separadas un par de centímetros para permitirle continuar hablando.

- Siento la soledad que me envuelve como bruma a mi alrededor que no me permite ver nada e imagino que es infinita; siento un vacío en mi corazón que no lleno ni con todas mis alegrías y no logro identificar que me falta; es un agobio de tristeza, un dolor intransmisible que me absorbe a veces, y continuamente, perdurablemente, al grado de hacerme perder el gusto por escribir.

Mi mejilla se humedeció con sus lágrimas que escurrían en respuesta a su voz entrecortada que continuaba saliendo desde su corazón.

- Parece que tendré que acostumbrarme a vivir con estos ataques intermitentes de tristeza. Es igual que vivir con un remordimiento, que duele cuando recuerdo la causa, pero en este caso desconozco el motivo.

Tomó su abundante cabellera y extendiéndola formó un manto con el que me cubrió, semejaba una sábana que nos aislaba del mundo, buscando la mayor secrecía para una confidencia quizás, yo solo podía ver a través de uno que otro hueco entre sus bucles, pero al interior su voz apenas esbozaba las palabras.

- Tal vez tengo unos cuantos motivos para la pesadumbre. Pero no debe ser. La vida puede ser una fiesta o un velorio. Uno es quien decide. Por eso la congoja y la espanto. Así estoy siempre: espantando la congoja, la pesadumbre y la tristeza.

Los segundos en silencio se hicieron eternos, la respiración se confundía con el leve sonido del viento que en el exterior anunciaba el fin de la tormenta.

Las frentes se separaron pero aun dentro del manto de su cabello, ahora nariz con nariz, sin más palabras no había motivo para mantener las bocas separadas, la respiración se hizo una, los ojos se cerraron y los labios se tocaron ocasionando el tránsito de energía cuyo calor fue disipado por la respiración de ambos. Se entabló una comunicación intuitiva que condujo a la necesidad de incorporarnos siendo pertinente tomarnos de las manos, entreabrir las bocas y asegurar el beso. Lentamente nos fuimos incorporando con las bocas unidas en el mismo plano horizontal hasta que su estatura alcanzó su máxima extensión, no así la mía que me obligó a inclinarme y mantener mi cabeza por abajo del nivel de mis hombros para hacer eterno ese beso, cubiertos por su enorme cabellera. Mis brazos rodearon su cintura y la estreche con fuerza solo superada por aquella con la que ahora la besaba mientras los suyos colgaban de mi cuello para mantenerme arqueado en su boca. Sentía en mi pecho el retumbar de su corazón, por un instante seguí sus latidos en fase con los míos que en armonía parecían una batucada en carnaval. Empecé a escuchar su voz, no de su boca, ahora incapaz de pronunciar palabra alguna, sino a través de la escena de la lectura que de viva voz recién me había regalado:

“Anteriormente hemos hablado de como el tiempo puede que esté a nuestro favor y otras veces pareciera que está en contra. Todas esas hipótesis basadas en teorías que nuestros ancestros ya hallaron a lo largo de su tiempo y confirmaron con tan entusiasmo, nos llevaba a lo que sucedió, a lo fue un hecho que el tiempo es una medida imprescindible la cual según por como la veamos y dependiendo la perspectiva de cada persona este pudiera estar a favor o en contra partiendo desde ese punto, me vi envuelta en que en esta vez mis ojos lo viví, pareciera que me jugaba una broma, y muy pesada por cierto !!.

Una perfecta imagen allá arriba en donde, siempre es perfecto el firmamento ante los ojos de varios observadores, veces claras otras oscuras, otras con diferencial de potencia, otras con tan solo unos puntitos de luz su propia esencia es bella, me regalo la perfecta silueta la más explícita imagen de la mejor expresión que puede existir en el mundo y ahí llego a mí la inspiración de escribir el conjunto de varias trazos que faltaban expresar y sin  por menores me decidí a hacerlo....”

Me percaté que en mi mente pasaban las escenas de su lectura a veces inconexas a fuerza de poner mi atención en cada punto de contacto con ella en un multiplexeo arrítmico, siempre regresando a su lectura..

“…El detalle de expresarlo lo quise hacer lo más claro y sin ficción, que en las propias palabras se descifraba que imagen era, que cualquiera que se detuviera a contemplar las letras identificara claramente de que trataba,   puff!! Una batalla maratónica, cosa difícil diría yo!! ya que cada uno tiene una perspectiva diferente e interpresa escritos de diferente manera, en fin el contexto fue claro, de nuestro miedos nacen nuestros corajes, y en nuestras dudas viven nuestras certezas, los sueños anuncian otra  realidad posible y los delirios otra razón, porque sin dudar alguna  es preciso  perderse  para volver a encontrarse, porque con tan solo mirar esa imagen se trasmite esa calma, esa magia pues es la misma que en otras vidas puede verse y que alegran hasta el corazón más duro más frio puede mostrar lo tan impredecible que es y es esa su mayor fortaleza, ya que ese es el idioma de las personas inteligentes y es mundial, así como las matemáticas y entre los choques de vida ese es el mejor accidente porque con ella aprendemos a hacer fuertes porque es hecha de los mejores fragmentos de  decepciones, los mejores pedazos de tristeza y de las mayores derrotas de hemos tenido y todo eso te impulsa a que brote del rostro de oreja a oreja con una gran fuerza que a cualquiera engañaría, porque con ella se resuelve los mayores problemas diarios o si no se resuelven te invitan a armonizar el entorno y hacer más o menos el camino, porque esta es la mejor arma para los enemigos ya que es tu mejor camuflaje para demostrarle que todo estará bien o está  bien, que si te caíste te ensuciaste, si te golpeaste pero aun con todo ello no vas a permitir que  nada ni nadie te la robara, pues pude que sea la última vez que tu rostro exprese tanta belleza, ya que hasta la propia muerte nos regala a diario su mayor y mágica expresión y si eso sucede intentaras recuperarla a toda costa porque ese inigualable talento te pertenece y no quieres perderlo...”

Envuelto en su cabellera, atrapado entre sus brazos, enmudecido por su boca, respirando su respiración y escuchando su lectura que continuaba en mi mente...

“… Y es entonces ahí que con tan solo una mirada al universo, donde cruzo el tiempo donde se ocultan sus colores, me hiciera recordar que no debo de perder ante la muerte lenta si!! esa que en anterioridad hemos mencionado; si tu "RUTINA", no dejarme vencer cual más duro y cansado este mi ser, le dije: tienes 1 minutos para que lo arreglares y allá en la oscuridad de la noche, al mirar el universo la luna me sonrió y aun le sobraron 59 segundo...”

...suspiramos, nuestras bocas se separaron y abrimos los ojos. Recogió su cabellera y con sus ojos brillantes, sus comillas cerraron el momento.

Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos. 2 Corintios 4:8-9

La terrible adversidad, cuanto dolor y tribulaciones nos causa, siempre tememos su llegada. En ese sentido, cuando vemos que algún semejante está envuelto en ella, en ese instante pensamos: a mi no me va a pasar.

Sin embargo, aunque exista el rechazo fervoroso a vivir malos tiempos, tal circunstancia está definida por varios aspectos, algunos de los cuales escapan de nuestro control y otros provocados por nosotros mismos, voluntaria o involuntariamente.

Por ejemplo, no está en manos del hombre detener un huracán y aunque se tomen medidas de protección, podemos salir afectados, ya sea en la merma de los bienes materiales, ya sea en lesiones corporales o en la pérdida de seres queridos.

Por el contrario, si un día nos damos a los excesos etílicos y nos accidentamos o, en su caso, nos involucramos en negocios ilegales que después tendrán consecuencias penales, quiere decir que nos alejamos de los caminos del Señor y pagamos las perniciosas secuelas.

A propósito, del anterior párrafo, es trascendente recordar lo que nos dice el rey Salomón en Proverbios 16:17, respecto de andar en caminos torcidos:

“El camino de los rectos se aparta del mal;Su vida guarda el que guarda su camino”.

Pues bien, retomando, cuando el infortunio llega a nuestras vidas nos sentimos devastados, solemos preguntar por qué nos ocurre si, a nuestro entender, hemos guardado una conducta correcta y otra serie de reflexiones que, por lo general, buscan encontrar respuestas donde no las hay, además, si no tenemos templanza, podemos llegar a la blasfemia, situación terrible porque nos impide ser inscritos en el Libro de la Vida.

Por ello, ante la falta de recursos económicos, la enfermedad que postra, la muerte de un ser querido, el desempleo, el encarcelamiento, la desesperanza, etc., debemos reforzar nuestra Fe en el Todopoderoso y aceptar que sus caminos son misteriosos.

El ejemplo que nos pone José (el hijo de Jacob), cuando se encuentra con sus hermanos, que años atrás lo habían vendido, es una muestra palpable de lo que un hombre entregado a la causa de Dios puede hacer: superar todo tipo agravios y tener la generosidad suficiente para no vivir resentido.

Citemos el Libro de Génesis 45:4-5, para evocar con precisión la grandeza espiritual de José:

“Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros”.

Para preservación de vida me envió Dios dice José. Aquí está la clave de todo, cuando somos hombre y mujeres que aceptamos la reprensión de Jehová, tenemos claro que nuestra vida está encomendada a Él, por lo tanto, si algo nos acontece debemos tener claro que el Padre Celestial está con nosotros y que, así como acudimos en auxilio de los hijos, Él, todo misericordia, nos reconfortará en su momento, porque debemos tener claro que sus tiempos son perfectos.

De ese modo lo entendió José por su inmensa Fe, ello le permitió superar sus aflicciones y convertirse en un hombre pleno.

En este contexto, vale la pena reiterar, que si vivimos al abrigo del Altísimo podremos estar: “atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos”.

Hermanas y hermanos, cuando estemos en aprietos debemos redoblar nuestra Fe en el Creador y no caer en el falso sentimiento de que no somos merecedores de lo que nos pasa, esa no es la salida. La auto victimización es provocada por satanás.

Fe, Fe y más Fe, es la respuesta a nuestras desventuras, por ello, hay que tener siempre en mente, lo que ese hombre portentoso que fue San Pablo nos dice en Hebreos 11:1:

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.

No nos dejemos vencer por el miedo, luchemos con denuedo que Dios está de nuestro lado, la desesperanza es uno de los peores pecados, porque de algún modo, significa negar la misericordia y grandeza del Todopoderoso.

Porque suyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos…así sea.

Me despido como siempre, sugiriéndoles con respeto, que estudien La Biblia. Gracias.

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