La Otra Cara de la Ibero

Los estudiantes de la Universidad Iberoamericana se inclinan a una profecía de vergüenza y comprensión política. Los motivos de los alumnos son enarbolados por las diferentes pleitesías que le veneran al cambio, sin importar dejar pasar la madurez política que todos necesitamos, para satisfacer los menesteres fatídicos de unos cuantos. Acaso sólo se justifica, bajo la premisa: ¿Rebeldía de juventud?

Los alumnos asaltaron al respeto y a la cognición de participar, dejaron a un lado la formación y la experiencia ética, por satisfacer al corazón: eso quiero pensar, siempre ¿impulso? La acción de vapuleo al candidato, es muestra de participación, pero no de responsabilidad, manejando a la constitución como la joya de la corona de su conducta  inviable (sólo como acotación: ¿alguien ha leído sobre la psicología de las masas?)

Los movimientos estudiantiles tienen a satisfacer prematuramente los momentos no factibles para la sociedad. El descontento es su percepción principal, como lo explica la Genealogía de la Política: Existen motivos de necesidad de convivir y por otro lado las desigualdades sociales, más el riesgo, y sumándole la incertidumbre del futuro, más la búsqueda de la seguridad, dando como finalidad a la política de nuestro país. (Y…aplicando la célebre frase “La forma es fondo”, ¿cuál fue el fondo de la forma?)

El comportamiento de los educandos;para muchos,es justificable, y merecedor a todo político que es capaz de levantar suspicaciaspor la forma que pretende gobernar a nuestro país. Para otros, es un simple acto de irresponsabilidad alquerer manifestar una necesidad de cambio en las relaciones de poder.

México necesita de esos más de 3 millones de jóvenes que votarán en la elección del 1 de julio por primera vez,
los necesitamos con fuerza y valor para cimentar sus convicciones y manifestarse a favor de un proyecto, pero ello de manera responsable y no peyorativa para la democracia. Existen situaciones que vitoreamos como democracia, como lo fue en la Ibero, pero sólo lo conceptúo como un descontrol social y con un nulo propositivo. Debemos de participar y no entorpecer la aportación. Los jóvenes pudieron dar mucho más, pero se obstaculizó por los sentimientos movidos por unos sectores o meneados por su descontento por la situación social en la que nos encontramos hoy en día. (Me pregunto en voz alta: ¿cuál es el riesgo de la polarización?, ¿cuál es el fin último?)

México es más que sólo una cartulina, máscaras o rechiflas de los jóvenes, es talento que, se cultiva en las aulas, y que tiene un alma revolucionaria, canalizada para hacer crecer a nuestro país, es corresponsabilidad de todos.

Debatir y participar es una tarea difícil, pero si no se intenta, el destino se congratula. El tiempo se queda corto. La participación social no está a la altura de los tiempos… Es momento de cambiar.

@RicardoLlamas
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