Sobre la libertad de prensa

En principio, la entrevista a la abanderada del PAN a la presidencia, Josefina Vázquez Mota, en el programa de televisión Tercer Grado; en segundo término, las protestas en la ciudad de Morelia por parte de estudiantes de la Universidad Nicolaita y por último, lo acontecido en la Universidad Iberoamericana con la visita del candidato tricolor, Enrique Peña Nieto.

Los periodistas del programa televisivo referido, estaban en su derecho de hacer toda clase de preguntas a Vázquez Mota, sobre todo, inherentes a sus propuestas de campaña, a sus relaciones con otros personajes del mundo de la política y a las actividades realizadas antes de presentar su candidatura. Nada más que existen formas, los temas tratados al ser de interés nacional son serios, por lo que no había lugar a las risas, gestos, burlas y corrillos, que este grupo de periodistas ramplones hicieron con el fin de sacarla de sus casillas y exhibirla.

Los hechos ocurridos en Morelia, realizados por estudiantes con derecho a expresarse y manifestarse pero sin causar daños a terceros, se convirtieron en actos vandálicos, que al final de cuentas, se quedaron sin castigo, ya que el flamante Gobernador, Fausto Vallejo, se dejó chantajear y puso en libertad a los jóvenes vándalos, en un caso más de impunidad a la mexicana.

Finalmente, Enrique Peña Nieto visita la Ibero, no entraré en detalles, pero un grupo importante de estudiantes le demuestra su repudio a su aspiración de pretender ser Presidente de la República. En su legítimo derecho, le gritan consignas en las que si hubo algunos excesos. A que le llamo exceso, es muy sencillo, a todo aquello que un individuo no se atreve a externar de manera individual, sino, solamente cuando está en grupo.  Recordemos el dicho que dice: todo aquello que no seamos capaces de expresar, sino es bajo el anonimato de un colectivo, nos hace cobardes.