Incendiario y bombero.

En el 2006 bajo pretexto del supuesto fraude electoral cometido en su contra, el tabasqueño tomó la avenida el Paseo de la Reforma en la capital del país, causando innumerables pérdidas a miles de personas y negocios, para después proclamarse salvador de la nación, al declarar que con ello evitó un estallido social que le hubiera hecho mucho daño a México.

Ahora en el 2012, se dispone  a recetarnos otra vez  la dosis. Ante la inminente derrota proclamará nuevamente  su versión del fraude y promoverá, por medio de Jesús Zambrano y Alberto Anaya, dirigentes del PRD y PT respectivamente, la posibilidad de un estallido social, el cual sería sofocado con alguna acción que le podría permitir (esperamos que no), mantenerse en los reflectores al declararse, nuevamente, caudillo de la nación.      

En pocas palabras, enciende el fuego para después, haciéndola de bombero, apagarlo. Lo lamento por aquellos que le creen, los que piensan que la izquierda no sería nada sin él. En las pasadas elecciones el partido del Sol Azteca se hizo de importantes triunfos, sería muy lamentable  que no capitalizaran lo anterior y que lo perdieran, por sostener a un líder mesiánico, fundamentalista y hambreado de poder.

Espero no estar equivocado, con el tiempo lo veremos. Gracias por su atención y hasta la próxima.