Dime

Dime tu nombre para que mi amor se abra como una ancha rosa en las tinieblas; le oigo llamar, oculto como una fuente en la entraña de la roca.

Ante mis ojos brillas como una constelación, y huyes como la música. Como la música me anegas y destruyes, como ella me pierdes y me esparces, lleno de tus reflejos, por el aire lleno de tus reflejos.

Quisiera haber nacido de tu vientre, haber vivido alguna vez dentro de ti, porque desde que te conozco soy más huérfano.

Quisiera que tu carne se acordase de haberme aprisionado, que cuando me miraras, algo se te encogiese en las entrañas, que sintieras orgullo al recordar la generosidad sin par con que tu carne desanudaste para hacerme libre.

Todas las noches es igual, órbitas alrededor de mi cama y mi mente sigue colgada de ese beso ardiente que desvanece toda oscuridad.

Sí, se quien eres, pero sólo dímelo tu.