Cicatrices‏

Sembraste en mi cuerpo tu carne, tus besos, tu alma, tus manos inquietas, alentaste mis versos, fuiste la musa de mis cartas, mi papel fino en donde descansaron mis letras.

A veces, en mis noches de eterna agonía me siento en ese viejo sillón, solo, cansado, acompañado por el murmullo de la noche, y el recuerdo que acaricia la herida... Duele, el dolor se hace eterno, y ya no se sí estoy despierto o dormido.

Quisiera estar ahí, en donde tu estas.
Porque tu estas justo aquí, en mi corazón,
en mi piel, en mi cama, en mi sexo.

Desde el abismo de mi maldad a ti grito, grito a esa que fue, la que tenía todo de mi, la que hizo que yo existiera como soy ahora, desnudo, niño, solo.

No, no puedo, juro que lo he intentado, siempre vienes con esa pequeña sonrisa diciéndome que escapemos, pero ya es tarde, eres de otro y yo soy completamente tuyo.

Estas cicatrices que todas las noches acuden a mi pensamiento para destrozar lo que aún queda de mi.
No sabes como odio el quererte todavía, te odio con todo el amor que puedo profesarte.