Pero no come nada en la calle, todo lo cocina ella misma. Y no toma ninguna medicina. Nunca ha tenido una operación y hace poco se fue al médico para un chequeo, y se constató que está totalmente sana. Cuando le pregunté su edad, me dijo 81 años, pero no aparentaba tener más de 65! “¿A qué se debe su salud de hierro?”, le pregunté yo. “A Dios”, me contestó ella. Como estudia mucho la Biblia, aprendió a poner en práctica sus enseñanzas. Por ejemplo, hace unos años estaba muy triste por lo que le había hecho una hija. Ella y los otros hijos se sentían traicionados. Pero las enseñanzas bíblicas le ayudaron a perdonar. Hoy vive muy feliz, sin rencor, sin odio ni resentimiento, y habla normalmente con su hija.
Como bien muestra ese ejemplo de mi nueva amiga, la actividad física, la buena alimentación, los buenos sentimientos y la felicidad solo pueden contribuir al bienestar, ¡pero ella misma atribuye su salud a la presencia constante de Dios que siente en su vida!
Muchos estudios muestran cuán importante es el tema. Por ejemplo, los doctores Howard Friedman y Leslie Martin en su libro The Longevity Project [El Proyecto Longevidad] cuentan los resultados de sus investigaciones de más de 20 años. Ellos descubrieron que las personas más felices son más sanas, pero no por las razones que uno imagina. El análisis meticuloso de la vida de 1,500 personas les abrió nuevas ideas para entender la estrecha relación entre la salud y la felicidad. Ellos tienen sugerencias para que uno cultive no solo “una larga vida, sino también una vida exitosa, significativa y productiva”.
Para mí, además de esos ejemplos, es muy importante vivir satisfecho con uno mismo y concentrarse en el “ahora”. O sea, no preocuparse tanto por el pasado o por el futuro, sino buscar la satisfacción y la excelencia en lo que uno hace hoy. Puede ser entonces que la vejez, en verdad, no sea parte de tus preocupaciones, pues todos los días de tu vida estarás sano y feliz.
Leide Lessa es maestra de la Ciencia Cristiana y Gerente Regional de la División de Medios del Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana.
