Es frecuente que este anhelo estereotipado nos lleve de la mano a buscar con todas nuestras ganas el amor que “merecemos” o “necesitamos” lo que durante años nos entrenaron a ver con los ojos de la razón, que no se nos pase detalle de lo que se espera de una buena pareja y el tan ansiado “vivieron felices por siempre”.
Es común dentro del consultorio sexológico que muchos adultos acudan con las expectativas un poco más bajas, son dos o tres golpecillos en la carrocería del alma y con una tremenda frustración porque el plan no salió como se esperaba o por lo menos no como lo soñaron; hombres y mujeres que por desfortuna llevan años buscando al tan escurridizo amor. Siempre parece que trae truco el recondenado y caprichoso amor, si tienen todo lo que mamá y papá nos dijeron que era bueno para ser felices, pues resulta que no nos atrae o no nos prende la mecha, si nos prende la mecha, pues resulta que no tiene todo eso que dicen que es conveniente para una vida en pareja plena y feliz; o peor aún, si nos prende y cumple con los requisitos pues resulta que está ocupado o en otro compromiso.
¿Dónde están los trucos?
Disminuye tus estereotipos de género. Los estereotipos de género son ideas, imágenes o conceptos preconcebidos generalmente erróneos sobre lo “esperado” en hombres y mujeres; estos van variando según la cultura, la época y la región del mundo. Algunos de estos estereotipos pueden obnubilar nuestra percepción de las cosas; detrás de un trato caballeresco y atento no siempre se encuentra el amor, algunas consultantes me comentan que al inicio de su relación (cuando habían encontrado al hombre perfecto) su pareja les acompañaba a todos lados bajo el supuesto riesgo que conllevaba salir solas, les protegían; pero pasados algunos meses o años se fue “convirtiendo” en un control violento por los celos de un hombre inseguro y de igual forma estereotipado que piensa que la mujer debe ser protegida y cuidada, que hay cosas que la califican con menor valía como la forma de vestir, los modos de hablar y la manera en que su trato debe ser modificado con hombres y mujeres de su entorno. Hay que permanecer atentas con no caer en estereotipos violentos del siglo XVI con empaques de hombres que intentan emular al personaje de las 50 sobras de Grey.
El tema es extenso en esto de los amores con truco, pero sin duda los anhelos estereotipados y cuentos de hadas no son reales, y repito, aunque intentes fruncir el ceño ¡los cuentos de hadas no son reales! Las buenas relaciones se construyen y se fomentan, suelen ser reflejo de una serie de encuentros y desencuentros constantes, dos piedras que de tanto friccionar se pulen una a la otra, tu pareja se puede volver tu mayor espejo y tú el de ella.
Luis Alberto Ayala Monroy
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