se ahorcan
en los puertos
Y las mujeres
de nuestros adioses
se deshilan
en todas las sirenas
Germán List Arzubide
I
Cae el mar de oro
sobre el lomo
del malecón
Las gaviotas
telegrafían
los aires
adormecidos
de los cielos
vespertinos
II
Los peces de hierro
se encadenan
al oleaje de la tarde
que clama su rumor
arcaico abandonado
a las anclas retrógradas
del viaje.
III
El faro abraza
al horizonte
con sus alas
Cuchillos metálicos
desangran la mirada
de presencias náufragas
lejanas
