Lo bueno viene en lata, en el envase más antiguo

Lo bueno viene en lata, en el envase más antiguo

 

CIUDAD DE MÉXICO, 11 de octubre (Quadratín México).- “¡Lo bueno viene en lata…!”, reza la frase de presentación de la Cámara Nacional de Fabricantes de Envases Metálicos. Y es que pese a los mitos que se ciernen sobre el envase más antiguo, 200 años, es el segundo mejor por sus cualidades de inocuidad y conservación; el primero es el seno materno.

Un envase tiene que ser amigable con el producto que va a conservar, tiene que ser fácil de transportar, práctico para poderse manipular y sobretodo, tiene que ser ecológico.

“El envase que cumple todas estas características al ciento por ciento es el seno materno: es reciclable y reusable, conserva un producto de primera necesidad en perfectas condiciones, y hasta calientito, y es fácil de usar, hasta un bebe lo puede usar”, parafrasea Cecilia Ruíz Gómez, gerente de la Cámara Nacional de Fabricantes de Envases Metálicos (Canafem).

El segundo mejor es la lata; tan inocua que es donde viene envasada la fórmula láctea para los recién nacidos, “imagínese que pongamos en riesgo a nuestros bebes”. Tiene que proteger todos los nutrimentos que contiene la fórmula.

“La leche tiene una vitamina que es susceptible a la luz, por eso no puede venir en vidrio; se evapora al contacto con el oxígeno”, señala Cecilia Ruiz al hablar sobre las cualidades que posee la lata y reivindicar la reputación de este envase que ha sido víctima de muchos descalificativos.

Son muchas sus bondades para almacenar alimentos. “No existe en el mercado ningún otro envase que le dé larga vida de anaquel, o que cubra todos los requisitos de inocuidad y de conservación de los alimentos y sus nutrimentos”. Requerimientos que sólo la lata cumple, asegura.

Y cómo no va a dar larga vida de anaquel, si la misma lata es el envase que ha sobrevivido al tiempo, es el más antiguo de la humanidad, con sus dos siglos de vida.

Empezó con las guerras napoleónicas, en aquel entonces, el gobierno de Napoleón ofreció 12 mil francos a quien inventará un método que preservara los alimentos para sus ejércitos. Fue así como se creó para conservar los alimentos durante las largas travesías de las tropas.

La lata también fue creada para soportar los embates de la hambruna, la escasez de alimentos. En Francia, 1795 se presentan los primeros estudios de la conservación y envasado de alimentos por Nicolás Appert, considerado el “Padre de la lata”. En 1898 se producen las primeras sopas enlatadas.

Es un envase que fue creado para condiciones adversas, pero que ahora la tecnología la ha evolucionado, destaca Cecilia Ruíz durante una entrevista concedida a la Agencia de Información Quadratín México.

Luego del surgimiento en Estados Unidos de la primera lata denominada “sanitaria” y de muchas otras características que se le fueron sumando a través del tiempo y de sus diferentes etapas, se llegó a una de las grandes cualidades que es el sellado a presión y al vacio.

Es como la olla express, se cierra y adentro se quedan los nutrientes. “Es lo mismo con la lata, cuando se empacan los chiles se hace en crudo y se ponen los condimentos para que el alimento sea rico”. Después es sellada al vacio y pasa por el proceso térmico para su cocción y llegar a la inocuidad.

Dice la gerente de la Canafem que la lata es el único envase que soporta altas temperaturas, en cambio en otros envases, los alimentos tienen que ser cocinados previamente, después llenados y cerrados al vacio.

“Con la lata, tiene la cualidad de ahorrarse ese paso; los alimentos se cocinan dentro, eso ayuda a conservar la cantidad más rica en nutrientes porque todo se queda dentro de la lata”.

No obstante las descalificaciones de que ha sido víctima este envase metálico, que en sus inicios se fabricó con lamina estañada, estudios realizados muestran que “no es causante ni de cáncer, ni de botulismo, ni de otra enfermedad que pudiera ocasionar alguna epidemia”.

La lata no sólo evolucionó en cuanto al metal con el cual se creó inicialmente, ahora los envases se elaboran con hojalata electrolítica o lámina cromada, con aproximadamente 30 tipos de barnices diferentes que se aplican en las láminas metálicas con máquinas barnizadoras.

“Se forma por seis capas: el acero base, la aleación de acero, el hierro, el estaño libre, la zona de pasivación y una película de aceite orgánico o lubricante. La hojalata tiene acero como material base, con un recubrimiento de estaño o cromo de cierto espesor.

El acero le proporciona la robustez al envase, mientras que el estaño da protección química, además crea una superficie adecuada para la aplicación de barnices”.

Los recubrimientos que constituyen un aislante entre el contenido y el envase metálico, no afectan el sabor ni olor del producto, ni son tóxicos y evitan la decoloración de los productos.

Por eso, “cuando abres una lata lo que te encuentras es un alimento en perfectas condiciones de inocuidad por su proceso térmico y de pasteurización, dentro quedaron guardados los nutrimentos que se pudieron haber evaporado en un proceso previo de cocción”.

Sobre el botulismo, que se tiene la mala creencia que lo causa este envase, Cecilia Ruiz enfatiza que no es una enfermedad propia de la lata, “es un padecimiento de mala conservación de alimentos que puede ser provocado en tu misma casa, ya sea por una congelación o descongelación de cualquiera de los alimentos en malas condiciones”.

En un guiso que se deja en la estufa y no se refrigera se puede reproducir la bacteria de clostridium que produce el botulismo. Es la mala conservación de los alimentos lo que puede provocar esta enfermedad y no la comida enlatada, asegura.

La lata es el único envase que “avisa” cuando el alimento está dañado, “que es cuando se infla”, por ello, “es muy difícil que llegue a una persona, un elemento enlatado con alguna bacteria de clostridium”.

Lo que no ocurre con otros envase, pues al tener una estructura molecular menos sólida, por ahí se escapan los gases y no se produce el hinchamiento; entonces “no lo puedes ver, no lo puedes detectar”.

No obstante todos esos mitos entorno a los envases metálicos, en el mundo y en México se ha incrementado su uso, ya sea por sus diferentes cualidades y características en materia de seguridad, o por su durabilidad y protección de los productos.

Lo cierto es que aún con la mala fama que se le ha creado a lo largo de sus 200 años, de acuerdo al libro “Envases metálicos en México, dos siglos de innovación con visión al futuro”, editado por la Canafem, la lata es resistente, es hermética, tiene estabilidad térmica e integridad química.

Además, es versátil y cuenta con características especiales para estar en contacto con los alimentos de manera segura.

Por su resistencia al impacto y al fuego, la hojalata, además de su inviolabilidad y hermetismo, ofrece al consumidor el mayor índice de seguridad en cuanto a conservación prolongada de alimentos, por lo que brinda la posibilidad de tener almacenados fácilmente y sin ocupar mucho espacio, todos los productos necesarios para la supervivencia”.

Pero sobretodo, reafirma la gerente de la Canafem, Cecilia Ruiz, es que la “primera necesidad básica que cubren los alimentos enlatados, es la vida de anaquel suficiente para que puedan ser consumidos en una mesa y no tengan que ser tirados o desechados porque no cumplió su vida de alimentar a una sociedad”.

La lata cumple con una función social, conservar en buen estado los alimentos que serán consumidos por una sociedad.

QMex/mmv/arm