
CIUDAD DE MÉXICO, 14 de marzo (Quadratín México).- El sida, como cualquiera otra enfermedad, produce determinados síntomas. Pero en el caso de esta patología, los síntomas son semejantes a los de otras infecciones virales, por lo que un diagnóstico certero exige la realización de pruebas de laboratorio. Estas son la única vía para determinar fehacientemente si una persona padece sida.
Un resultado positivo implica la presencia del virus en la sangre u otros fluidos de la persona. Y a esa presencia del virus se le denomina carga viral.Gracias a las nuevas y eficaces terapéuticas antirretrovirales contra el sida, se ha logrado impedir el crecimiento de la carga viral. Y no sólo eso. Tales medicamentos posibilitan la disminución de la carga viral. Así, a medida que se va reduciendo la carga viral, el paciente va mejorando su estado de salud y alargando su sobrevida con aceptable y muchas veces magnífica calidad de vida.
El seguimiento cuidadoso del tratamiento antirretroviral ya ha dado muchos casos de resultados de laboratorio que no revelan la presencia del virus. A esta situación, médicos, biólogos y químicos la llaman carga viral cero. La carga viral cero indica que la persona infectada ha dejado de estarlo. O, dicho en otras palabras, que se ha curado.
Frente a esta situación, sin embargo, la ciencia médica aconseja continuar la vigilancia y determinada medicación, hasta que nuevas y periódicas pruebas de laboratorio confirmen sucesivamente la carga viral cero.
Hasta ahora y frente a una situación de carga viral cero, la ciencia médica ha adoptado la expresión “cura funcional”. Con ella indica que el paciente está curado, pero que se mantienen ciertas reservas para hablar de cura total.
Pero indudablemente para allá van las cosas. Poco a poco irá creciendo el número de pacientes con carga viral cero. Y poco a poco también se irá confirmando que la “cura funcional” es un estado de salud que anuncia la cura plena del sida.
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