El deseo sexual garantiza la existencia de nuestra especie

El deseo sexual garantiza la existencia de nuestra especie

 

CIUDAD DE MÉXICO, 17 de julio (Al Momento).- Llámese  lujuria, libido; motivación sexual; o Deseo Sexual, es el interés que un individuo tiene por las experiencias relacionadas con el sexo, y el placer que de este se deriva la garantía de la preservación de nuestra especie

Desde una perspectiva biológica, es tan instintivo como dormir o comer. La perspectiva socio-cultural dice que es una necesidad. Un tercer punto de vista involucra el aspecto existencial: el ser humano sabe que va a morir y quiere trascender.

El filósofo alemán Arthur Schopenhauer lo define como “la voluntad de vivir que se manifiesta en toda la especie”. En otras palabras: el Deseo Sexual es la razón principal por la que ya somos más de 7 mil millones de personas en este Mundo.

Uno de los principales detonantes del deseo sexual es la testosterona. Los hombres producen entre 10 y 20 veces más de esta hormona que las mujeres, pero ellas son más sensibles a sus efectos.

Varios estudios científicos han comprobado que cuando disminuye el nivel de testosterona en el organismo masculino, el deseo sexual también se reduce; pero la capacidad para copular suele permanecer intacta.

Los hombres son fecundadores, y por tanto experimentan constantemente el deseo sexual. Entre las mujeres, este deseo va muy relacionado con los ciclos: aumenta en el periodo de ovulación y disminuye durante la menstruación. De hecho, estar al tanto del ciclo sexual femenino suele ser de gran ayuda para mejorar la experiencia erótica.

Entre los seres humanos –como prácticamente ocurre en todas las especies- el sexo no se da con cualquiera. La atracción entonces tiene mucho que ver con el deseo. No obstante, lo atractivo no se refiere únicamente a la apariencia física. El deseo puede ser activado por la intención de generar cercanía con otra persona; o para obtener un beneficio distinto puro al placer sexual.

Así, Stephen B. Levine, un experto norteamericano en sexualidad humana, creó un espectro del deseo sexual. Estas son las gamas: aversión, renuencia, indiferencia, interés, necesidad y pasión.

A lo largo del tiempo, varios estudios demostraron que cuando el ser humano recibe una recompensa por corresponder a su deseo sexual, este se va incrementando. Así que a mientras más placer sexual recibes, más intenso e incontenible se vuelve tu deseo sexual. Y está visto que esta ha sido una forma muy efectiva de perpetrar a la especie: no lo hemos hecho por obligación ni por necesidad, sino por puro placer.

AM.MX/arm