El costo de operar por consulta y por decreto, de espaldas al pensamiento científico: Santamarina y Steta

El costo de operar por consulta y por decreto, de espaldas al pensamiento científico: Santamarina y Steta
CIUDAD DE MÉXICO.- Juan Carlos Machorro, socio a cargo del área Transaccional de la firma Santamarina y Steta y experto en aeronáutica e infraestructura aeroportuaria, hizo una reseña de las medidas contraproducentes que han generado costos y riesgos para el sistema aeroportuario mexicano. “Con la seguridad aeronáutica no se juega”, afirmó.
Hace más de 30 años todos los estudios serios de factibilidad han arrojado que la única alternativa viable es Texcoco. En palabras de MITRE, Texcoco “era el lugar ideal…, un sitio aeronáuticamente excelente”.
Estamos padeciendo el resultado de actuar con base en una consulta sin rigor metodológico y sin sustento legal alguno. Por consulta y por decreto se canceló el proyecto de infraestructura aeroportuaria más importante del país y se inició la reconfiguración a marchas forzadas de una base militar.
Al inicio del Covid-19, organismos internacionales recomendaron a los gobiernos de los países suspender inversiones en proyectos de nueva infraestructura aeroportuaria, y destinar recursos al apoyo de las líneas aéreas.
En México no se atendieron estas recomendaciones erogándose recursos para la construcción del proyecto en Santa Lucía, sin existir apoyo gubernamental alguno a las aerolíneas.
Por decreto se pretende la gestión de pasajeros a través del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
El AICM se encuentra desde hace años en terapia intensiva por una deteriorada salud operativa y financiera.
Al cancelarse el proyecto de Texcoco, se mantiene vivo un aeropuerto que estaba destinado a cerrar definitivamente.
El ingreso principal del AICM es TUA que representó el 65% de ingresos al cierre de 2021. La totalidad de la recaudación de TUA se transfiere para pagar los Bonos MexCat, emitidos para financiar el proyecto de Texcoco.
Puesto en contexto, el mayor ingreso del AICM está condenado a pagar la deuda de un proyecto cancelado, inexistente durante las siguientes décadas.
No existe a la fecha una certificación emitida por autoridad u organismo internacional en la materia que acredite contundentemente que AICM y AIFA pueden operar sin riesgo simultáneamente y a su máxima capacidad el espacio aéreo del Valle de México.
El propio MITRE confirmó en su momento: “La alternativa AICM-Santa Lucía es preocupante al requerir la creación de un espacio aéreo sumamente complejo…” “… lejos de satisfacer las necesidades de la CDMX por gran parte del presente siglo, se re-saturará en un brevísimo período…” “… nadie ha desarrollado el obligado estudio de espacio aéreo”.
En lugar de reducir la saturación del AICM, esta se ha incrementado.
La reconfiguración del espacio aéreo en el Valle de México para dar lugar a la operación del AIFA ha resultado en más problemas que soluciones. La nueva configuración pone en predicamentos innecesarios a pilotos y operadores aéreos, resulta en rutas de aproximación más prolongadas, demoras, consumo de combustible excesivo y contaminación acústica. Y esto operando el AICM al 70% de le etapa pre-pandemia.
El panorama no es prometedor. Un aeropuerto moribundo (en términos operativos y financieros) coexistiendo con otro cuyas capacidades no representan una solución al problema.
El costo reputacional de cancelar Texcoco acompañará a esta administración el resto del sexenio y ad perpetuam. La pérdida de recursos económicos es enorme. El retraso en materia de conectividad se medirá en lustros o décadas. El daño está hecho. Nos queda exigir que la situación no trascienda a la esfera de seguridad operacional y esperar tiempos mejores. AM.MX/fm