“Shale gas”, ¿panacea energética de México?

“Shale gas”, ¿panacea energética de México?

 

CIUDAD DE MÉXICO, 19 de junio (Quadratín México).- México ocupa el cuarto lugar en el mundo en reservas de shale gas, un combustible no convencional conocido también como gas de esquisto, gas de lutita o gas pizarra.

El hidrocarburo en estado gaseoso que se encuentra en las formaciones rocosas sedimentarias de grano muy fino, ha cobrado gran relevancia en materia energética, sobre todo en Estados Unidos en donde su producción creció de un dos por ciento a más de 35 por ciento en la actualidad.

Especialistas en Estados Unidos consideran que México tiene una gran reserva de shale gas, por lo que se ha convertido en la panacea energética mexicana, y es que de acuerdo a datos de la Secretaría de Energía (Sener), señalan que Petróleos Mexicanos (Pemex), quien inició trabajos exploratorios de este hidrocarburo a principios de 2010, identificó cinco zonas geológicas con potencial para producir hidrocarburos contenidos en shale.

Las cinco provincias geológicas, como las denomina, son: Chihuahua, Sabinas-Burro-Picachos, Burgos, Tampico-Misantla, y Veracruz.

El potencial que el país tiene entorno al combustible no convencional ha dado lugar a reuniones, mesas de análisis y debates como la que llevará a cabo la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. El próximo martes 25 de junio realizará la mesa redonda “La nueva realidad de los combustibles no convencionales y sus implicaciones sociales, económicas y ambientales”.

En el debate sobre la estrategia nacional de energía, en la que habrá una mesa sobre “El shale gas, ¿panacea energética de México?, se hablará sobre las modificaciones en el mercado mundial de la energía como consecuencia del desarrollo de combustibles no convencionales, de manera particular en Norteamérica, y sus posibles consecuencias para la importación estratégica de hidrocarburos en México.

En el debate se abordarán las diferentes aristas de la Estrategia Nacional de Energía, incluyendo el contexto internacional, la seguridad energética, el acceso a la energía, la producción de energía sustentable, la transición energética y la eficiencia energética, entre otros tópicos.

Por la importancia que ha cobrado este combustible no convencional, es que académicos, especialistas, invitados internacionales, así como representantes del sector privado y del gobierno, abordarán el tema.

Pero ¿qué es el shale gas, por qué su importancia?

De acuerdo con la dependencia federal, los yacimientos de aceite y gas en lutitas se definen como un sistema petrolero de rocas arcillosas orgánicamente ricas y de muy baja permeabilidad, que actúan a la vez como generadoras, almacenadoras, trampa y sello.

Refiere que para que el sistema funcione como yacimiento se requiere crear permeabilidad a través de la perforación de pozos horizontales que requieren fracturamiento hidráulico múltiple e inducir el flujo de fluidos hacia el pozo.

Precisa que en Estados Unidos, a partir de la aplicación exitosa de dichas tecnologías, se inició en la última década, la producción comercial de recursos de hidrocarburos en lutitas.

En ese país, la producción de shale gas pasó de representar el dos por ciento de la producción de gas seco en el año 2000, a más de 35 por ciento en la actualidad, según la Administradora de Información Energética de Estados Unidos, (EIA, por sus siglas en inglés).

Es así que se estima que en 2035 la producción de shale gas podría ubicarse entre 9.7 millones de millones de pies cúbicos (TCF) y 20.5 TCF.

En lo relativo a las estimaciones internacionales del potencial de gas de lutitas, publicadas por EIA, en el mundo hay alrededor de 6,622 TCF de recursos técnicamente recuperables ligeramente superiores a las reservas 1P de gas natural que ascienden a 7,360 TCF.

De acuerdo a estos estudios, México ocupa el cuarto lugar a nivel internacional con el 10 por ciento de los recursos técnicamente recuperables.
En 2011, Pemex estimó un potencial, considerando principalmente recursos de gas natural, en un rango de 150 a 459 TCF, con un recurso medio de 297 TCF, equivalente a alrededor de 60 miles de millones de barriles de petróleo equivalente (MMMbpe).

En 2012, la paraestatal actualizó sus estimaciones para la cuenca de Sabinas-Burro-Picachos-Burgos y Tampico-Misantla, en donde los resultados arrojaron que la proporción de aceite de lutitas es más de la mitad de los recursos totales. Cabe mencionar que el recurso medio en términos de crudo equivalente, de 60 MMMbpe, es el mismo que el de las estimaciones de 2011.

Petróleos Mexicanos ha identificado un área prospectiva de 43 mil kilómetros cuadrados. En la fase de evaluación, la paraestatal contempla realizar estudios sísmicos en un área de 10,320 km2. Adicionalmente, para acelerar la evaluación de los recursos en las principales áreas prospectivas, el Fondo “Conacyt-Sener-Hidrocarburos” está financiando un proyecto de adquisición y análisis de sísmica, bajo la coordinación del Instituto Mexicano del Petróleo, en las principales áreas prospectivas del país, en una superficie de 2,700 km2.

El desarrollo de dichos recursos significa para el país una oportunidad única para incrementar la producción futura de aceite y gas natural en el largo plazo, así como para detonar beneficios en términos de inversiones, empleo, recaudación y desarrollo económico regional.

No obstante, el desarrollo que representa para el país, y que a partir de 2010 el gas de esquisto ha tenido un gran auge comercial importante, sobre todo en Estados Unidos, su explotación en algunos países ha comenzado a provocar ciertos conflictos de orden ambiental.

La industria de la extracción de shale gas, se le acusa de destruir fuentes de agua dulce, se le critica por aumentar la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente de dióxido de carbono.

Geológicamente, a la extracción de este tipo de gas, se le acusa de ser responsable de al menos dos temblores de tierra en Gran Bretaña y otro en Arkansas. En Quebec, un estudio reciente demostró que los yacimientos de extracción sufren de fuertes emanaciones de gas, lo que despertó un fuerte rechazo de la población local hacia esta industria.

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