Un análisis comparativo suele ser de utilidad para poner en su real perspectiva el discurso de los políticos, o sea, revisar lo que dicen y contrastarlo con la realidad, sencillito...eso nos da el nivel de congruencia o incongruencia del analizado...justamente es lo que hace, a su particular estilo, el Templo Mayor de Reforma, chequen: “SERÍA BUENO preguntarle a Andrés Manuel López Obrador qué entiende por humanismo, porque un Presidente humanista se preocuparía por frenar la violencia en casa contra las mujeres (que se ha cuadruplicado con la cuarentena), en lugar de negarla. HUMANISTA sería, por ejemplo, pensar en las próximas generaciones y no sólo en un sexenio, promoviendo el desarrollo de energías limpias en lugar de apagarlas para darle vida artificial -con un diablito legal- a la CFE. ¿Qué será más humanista? ¿Promover más molinos de viento y paneles solares o fomentar un monopolio caro, ineficiente y contaminante? NO HAY humanista que pregone la polarización social como vía para lograr una mejor sociedad. Nadie recuerda a Gandhi diciéndoles a los ingleses: “No somos iguales; eso calienta. No me gustan sus moditos”. AHORA QUE si el Presidente habla de un gobierno humanista porque errar es de humanos, pues entonces ni quién le discuta nada”
