#México, un país Korenfeldizado 13/IV/15.- Permítase el terminajo utilizado por la politóloga Denise Dresser, explica muy bien lo que pasa en México: la “apropiación” de bienes y dinero públicos por parte de buena parte de los funcionarios, que usufructúan todo lo que tienen a su alcance pensando que es de ellos y claro, porque no hay castigo alguno, consideran que con una “disculpa” basta…chequen parte de lo que dice la señora Dresser en su colaboración de este día: “Helicópteros van, helicópteros vienen. Casas multimillonarias para la clase política a nombre de contratistas beneficiarios del gobierno. Viajes a Beverly Hills por parte de la primera dama que como escribió Ángeles Mastretta: “Parece no saber en qué país vive, ni con quién está casada, ni en dónde tiene que pararse”. Cada semana un escándalo distinto, una putrefacción publicada, una nota o un tuit de conductas que parecen impensables pero no lo son. Un país de sobornos, cohechos, “moches”, “mordidas”, uso privado de bienes públicos, enriquecimiento ilícito que nunca es castigado como tal. Un país en el cual la democracia no ha significado más controles sino más corrupción. La alternancia en el poder no ha frenado los abusos; más bien ha contribuido a exacerbarlos. A normalizarlos. A Korenfeldizarlos. A democratizar la codicia. Eso es lo que argumenta Luis Carlos Ugalde en el artículo “¿Por qué más democracia significa más corrupción?”, publicado en la revista Nexos. Allí examina lo que ocurre en la punta de la pirámide que ha llegado hasta su base. La malversación de fondos o bienes públicos, desde el dinero hasta los helicópteros. Las reasignaciones presupuestarias para dar dinero a fines distintos a los autorizados, como está ocurriendo con el presupuesto que las Secretarías destinan a los estados donde habrá elecciones que el PRI quiere ganar”
